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Días oscuros de Fujimori

Algunos de los escritores firmantes del manifiesto contra el fujimorismo en Perú explican las razones que los impulsaron a apoyar a Ollanta Humala.

04 de junio de 2011 - 04:59 p. m.
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El nombre de Keiko Fujimori no aparece en la carta. Más de 100 escritores de Perú —109 para ser exactos— no tuvieron que nombrarla para declararse opositores de sus intenciones como candidata. En la recta final de esta campaña, con una cotidianidad que avanza sobre la polarización absoluta, los insultos y algunos episodios de agresión, ellos, entre quienes Mario Vargas Llosa se distingue, decidieron lanzar un dardo con la intención de frenar los eventuales votos que estuvieran destinados a su imagen como candidata. Un grito de despertar para la ciudadanía.

Firmaron y difundieron un manifiesto contra “el fujimorismo y a favor de la democracia”, un documento que sostiene que “el régimen de Alberto Fujimori marcó el período más siniestro en la historia de nuestros gobiernos republicanos. Una década criminal cuyas funestas consecuencias no debemos olvidar”.

Aunque tampoco está escrito, la frase “funestas consecuencias” corresponde a los cerca de US$600 millones en desfalcos que dejó el paso de Alberto Fujimori por la Presidencia de Perú (1990-2000), al temido escuadrón Colina del Ejército que intimidó, asesinó y violó en sincronía con los interese del mandatario; a las imágenes grabadas del asesor Vladimiro Montesinos sobornando políticos para apoyar sus causas, a esa clausura autoritaria del Congreso y del Poder Judicial que la historia peruana identificaría como “el autogolpe de 1992”; a las más de 300.000 mujeres de escasos recursos esterilizadas sin consentimiento y a los 25 años de condena penal que fueron impuestos a Fujimori por la justicia peruana en respuesta a sus faltas.

Es evidente que hoy el fujimorismo tiene cuerpo propio y es el de la hija del líder, el de la candidata a quien la última encuesta le otorgaba el 51% de la intención de voto contra el 49% de su oponente Ollanta Humala. A este último, un nombre que sí se lee en el manifiesto y al que se le anuncia vigilancia, se la atribuye el compromiso de respeto a los derechos humanos y el rechazo a la violencia. Un candidato que no necesariamente copa las expectativas, pero que al mismo tiempo se convierte en la única posibilidad de escape a lo que sería el regreso a los días negros de la “dictadura”.

El Espectador estableció contacto con algunos de los firmantes de la carta para indagar acerca de los temores que hoy hacen ver a Keiko Fujimori con preocupación, de la realidad de los años que marcaron el clímax del fujimorismo y de las fortalezas y debilidades que pueda tener el candidato Ollanta Humala.

 “Humala, el único que garantiza la democracia”

Max Palacios: Los estudiantes sufrimos la represión del gobierno dictatorial del señor Fujimori. Una represión que no sólo se daba en el maltrato a los estudiantes, sino también en las desapariciones y ejecuciones extrajudiciales. El mayor temor de los peruanos es que el gobierno vuelva a caer en la mafia ‘fujimontesinista’ que gobernó el país la década del 90 y que sumió al Estado en un clima de corrupción, narcotráfico y terrorismo. Basta notar que la mayoría de congresistas que han postulado por el partido de la señora  Keiko Fujimori son los mismos corruptos que gobernaron el país, y la gente que la rodea es la misma calaña que acompañó a su padre. Ella está preparando el camino para indultar a su padre y sacarlo de la prisión al afirmar hace poco, en una entrevista transmitida a nivel nacional, que él es inocente de los cargos que se le acusa. Los peruanos somos conscientes de que Ollanta Humala no es el mejor de los candidatos, sin embargo pienso que en este momento es el único que garantiza la permanencia de la democracia y la vigencia de un sistema legítimo y decente.

El cubismo en épocas fujimoristas

Rodolfo Ybarra:El primer gobierno de Fujimori lo viví en las universidades, en ese tiempo ser universitario era un estigma y casi una sindicación de “terrorista”. Hay que recordar que varios estudiantes de arte fueron llevados presos por tener libros de cubismo, ya que los militares pensaban que eran textos de apoyo a Cuba. Esto que ahora resulta risible es cruel. En este marco se dio la matanza de La Cantuta, donde fueron asesinados catorce alumnos y un profesor. Yo mismo fui compañero de estudios de Melissa Alfaro, una periodista de izquierda a la que despedazaron con un sobre bomba. Todos estos crímenes fueron digitados por quienes dirigían el gobierno más corrupto que ha tenido el Perú. El temor y peligro es que la señora Keiko Fujimori está postulando con la misma gente que acompañó a su padre. Ha querido matizar su agrupación invitando a artistas, deportistas y ‘vedettes’ de la farándula, pero su buró político sigue siendo el mismo. Alberto Fujimori está condenado a 25 años de cárcel. Meterlo a prisión ha sido uno de los mayores éxitos de la democracia en el país. Si bien Ollanta Humala no es el candidato perfecto, ha ido cambiando conforme ha ido avanzando la campaña. Quizás el principal elemento del porqué la candidatura de Ollanta ha hallado eco en las masas es porque es “cholo” y porque su discurso claro y directo se identifica con el poblador de a pie, y marginado ancestralmente por el Estado criollo.

“El voto ético es contra Keiko”

Luis Freire: El asco se incrementaba conforme pasaban los años y la amenaza de un tercer gobierno fujimorista, obtenido con el fraude y la compra de conciencias, se asomaba en el horizonte del año 2000. Si Keiko Fujimori gana es posible que su padre sea liberado, se instale como el gobernante tras el trono con poder moral sobre su hija.  De sólo pensar que quién sería el primer vicepresidente de Keiko (Rafael Rey) es un importante miembro del Opus Dei, que ha hecho voto de castidad, se me erizan los pelos de todo el cuerpo. El voto ético es el voto contra Keiko y su rival es Ollanta Humala. Él debe mejorar. Lo considero una persona honesta y bien intencionada, con deseos de cambiar lo que se requiere cambiar, pero pienso que el gobierno de un país está por encima de sus capacidades actuales. Es el candidato del cambio, la ética y el cariño por el país, pero preferiría a otro con esa bandera.

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Atraso y subdesarrollo mental

Giancarlo Stagnaro:  Yo viví enteramente los años del fujimorismo, desde 1990, cuando tenía 15 años y Mario Vargas Llosa perdió la elección. A fines de los 90, yo trabajé en periodismo, no directamente vinculado al periodismo político, pero sí se lograba percibir cierto hartazgo en relación con lo que representaba Fujimori en el poder. Como dice Julio Cotler, un científico social peruano, el fujimorismo representa lo peor de nosotros: el subdesarrollo mental, el atraso moral, la transgresión criolla como práctica cotidiana. El problema con Keiko Fujimori se origina con los juicios contra su padre y su condena. Existe un mito bien enraizado en los fujimoristas y sus huestes de que éste ha sido el mejor gobierno en la historia del país. Keiko dice que su equipo lo compone «gente intachable», gente que apañó las mentiras de Fujimori en cuanto a las evidencias de violaciones de derechos humanos y esterilizaciones forzadas contra las mujeres más pobres de origen andino; gente que destruyó al país con las privatizaciones de las empresas públicas, gente que instituyó un capitalismo salvaje, que hizo que la vida no valiera nada.  De otro lado, Ollanta Humala es un candidato que ha variado su discurso. No tendrá la capacidad retórica de la que goza un Alan García. Su carisma va por otro lado, el de encarnar el descontento de un sector dejado de lado por el modelo económico imperante.

Las sombras de los candidatos

El posible indulto

El solo hecho de ser la hija del expresidente Alberto Fujimori, preso por violación de los DD.HH., ha sido suficiente para que muchos consideren a Keiko Fujimori como un peligro para la democracia. Además, hay quienes aseguran que de llegar al poder la exsenadora podría indultar a su padre.

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El modelo familiar

A pesar de que Keiko ha negado que represente la continuidad del proyecto político de su padre, sus opositores afirman lo contrario y dicen que más allá de los aciertos económicos y de la victoria sobre Sendero Luminoso, el modelo conformó la red de corrupción más grande de la historia peruana.

Esterilización forzada

Durante la campaña presidencial otro tema que volvió a salir a la luz pública fue la esterilización de más de 300 mil mujeres humildes durante el gobierno de su padre. Un suceso que Keiko y su fórmula vicepresidencial, Rafael Rey, minimizaron al asegurar que ese proceso ya se archivó.

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¿Quién pagó sus estudios?

La candidata también ha sido acusada de haber estudiado en la Universidad de Boston (EE.UU.) con dinero del Estado. Una afirmación que ella también niega. Sin embargo, existen declaraciones del exasesor Vladimiro Montesinos que la delatan.

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