Hace diez años Wilter Sánchez salió de Colombia huyendo de las amenazas de muerte de la guerrilla. “Temía ser agredido”, cuentan sus padres una semana después de que, irónicamente, fuera atacado en Nueva Jersey por varios afroamericanos que lo golpearon sin compasión.
Con el rostro desfigurado y los ojos cerrados por la hinchazón que le provocó el ataque, Sánchez habló por primera vez del peor momento que ha pasado en su vida.
“Estoy muy adolorido. Me golpearon muy fuerte para matarme, pero no lo lograron y me siento contento porque aún estoy vivo”, dijo entre dientes el colombiano de 33 años, recostado en una de las camillas del hospital Robert Wood Johnson, del estado de Nueva Jersey.
Hasta allí han llegado amigos y familiares que aún no salen de su asombro por la intolerancia que sufren muchos hispanos en Estados Unidos, quienes han sido víctimas de agresiones similares.
“Dios no me dejó morir y espero que se haga justicia por lo que me hicieron”, enfatizó. Las autoridades capturaron a los cinco hombres que lo agredieron, tres de ellos menores de edad.
La pesadilla
El pasado 21 de enero Wilter caminaba con su primo Fernando Quinchía por una calle del condado de North Plainfield hacia un restaurante. “Me acuerdo que caminábamos cuando Fernando los vio y me dijo que corriéramos. Cuando fui a golpear en una casa para pedir ayuda, me caí sobre la nieve; llegaron y me patearon en el piso gritándome ‘latino motherfucker’ ”, recordó el joven, quien hoy tiene sus pómulos fracturados, la quijada semidestruida, la nariz aplastada, la frente con severas heridas y su cuerpo lleno de moretones.
“Lo dejaron como un monstruo”, afirmó José Hernández, uno de sus vecinos, quien no entiende por qué muchos afroamericanos odian tanto a los hispanos. “No es coincidencia, es odio, odio puro. En varias zonas el problema es tan grande que la gente ya les tiene pavor a todos los afroamericanos”, dijo.
Sánchez estuvo inconsciente por varios minutos; cuando recobró el conocimiento, caminó unos pasos, pidió ayuda y volvió a desplomarse. Fue trasladado hasta el hospital por su primo, quien comentó que no contentos con haber atacado al colombiano, los agresores intentaron después atropellarlo con el carro en el que se movilizaban.
El martes en la mañana, Wilter Sánchez fue intervenido por varios doctores que harán lo posible por reconstruirle el rostro, pero según Carmen Salvatierra, prima de la víctima, deberá ser sometido a más operaciones para que pueda recuperarse del todo.
Alerta por ataques a latinos en N.Y.
Varias agresiones preocupan a la población hispana de Nueva York. El pasado 8 de noviembre, el inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero fue asesinado de varias puñaladas en la localidad de Patchoque, en Long Island.
Tras el ataque contra Lucero, del que fueron acusados seis adolescentes, más de una veintena de hispanos presentaron denuncias sobre agresiones de las que han sido objeto en Long Island. Eso provocó que el Departamento de Justicia de EE.UU. iniciara una investigación. Un mes después, el también ecuatoriano José Sucuzhañay, de 31 años, fue atacado por tres presuntos afroamericanos con un bate de béisbol en Brooklyn, y luego de varios días en coma, murió.