“Cuando Moustapha Abdeljalil, presidente del Consejo Nacional de Transición libio insinuó que se podría incluir la Charia, la ley islámica, en la futura constitución nacional, todo mundo entró en pánico”, dice Gérard Biard, jefe de redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo. “La gente comenzó a insinuar que las revoluciones árabes no servían para nada porque dejaban el poder en manos de los integristas. Así que decidimos lanzar nuestra proposición, una Charia blanda. Y como a veces los diarios franceses, sobre todo Libération, recurren a una celebridad para que sea su jefe de redacción invitado, nos pareció gracioso que nuestro jefe de redacción invitado fuera Mahoma”.
Si el equipo de Biard prepara su próximo número precisamente en la sede de Libération, es porque no pueden hacerlo en su sede propia. En la noche del martes al miércoles, dos individuos encapuchados arrojaron un coctél molotov al edificio que el semanario ocupa desde el pasado mes de abril. Ocupaba.
Charb, seudónimo de Stéphane Charbonnier, quien desde mayo del 2009 dirige Charlie Hebdo, recibió una llamada en su celular a eso de las cinco de la mañana del miércoles, cuando el incendio ya estaba controlado, es decir, cuando se había quemado todo y los bomberos sacaban a la acera los escombros humeantes.
“Si no pasa algo más grave, estaremos riéndonos de esto en el próximo número” dice al día siguiente. “Pensamos en parar una semana para re-organizarnos, pero eso sería darle gusto a los extremistas”.
Como el resto de los periodistas y los caricaturistas del diario, Charb se cuida de utilizar otro término para designar a los perpetradores del ataque. Jean-Yves Camus, experto en los movimientos de ultraderecha europeos y colaborador frecuente del semanario, lo explica así: “Lo que menos queremos es que la extrema derecha aproveche lo que pasó para estigmatizar a una comunidad musulmana que está formada por franceses con los mismos derechos y deberes que el resto de nosotros. Los dos pendejos que hicieron eso no se representan sino a ellos mismos”.
Camus recuerda además que los recientes actos de violencia no han venido de los musulmanes sino de sectores católicos ultraconservadores que, presentes cada tarde durante las 18 representaciones de la obra ‘Sobre el concepto del rostro del hijo de Dios’ de Romeo Castelluci en el Teatro de la Ville, recurrieron a arrojar aceite de motor sobre los espectadores, invadieron el escenario y estuvieron a punto de agredir a los actores.
“No nos gusta el periódico, pero no hay porque recurrir a la violencia, basta no comprarlo”, afirma un vecino musulmán de la sede del diario, en el multicultural distrito veinte de París. Charb confirma su intención de buscar un nuevo local en el mismo barrio y afirma que aparte la compañía de dos policías por unos días y de que el ataque haya coincidido con el séptimo aniversario del asesinato del cineasta Theo Van Gogh a manos de un extremista, ni él ni el resto de los empleados han pensado en tomar medidas particulares para su protección personal. “Recibimos tantas amenazas que si las creyéramos todas nos tendríamos que encerrar en un bunker, así que estamos esperando que las autoridades nos den una opinión sobre lo que hay que tomar en serio y lo que no”, dice Charb.
Cincuenta años de polémicas
No es la primera vez que Charlie Hebdo, que nació en 1960 bajo el nombre Hara-Kiri, se gana enemigos de temer. Si cambió de nombre fue porque la publicación fue prohibida cuando tras la muerte de Charles de Gaulle en la ciudad de Colombey y reclamando que en medio de la unanimidad del luto nacional nadie hablaba de los 146 muertos que había dejado el incendio de una discoteca la semana anterior, se atrevió a titular “Trágico baile en Colombey: un muerto”.
La iglesia católica ha sido también una víctima frecuente, al punto de que el diario ha debido enfrentar catorce procesos judiciales contra representantes de diferentes instituciones católicas “Y eso que con los cristianos debería ser más fácil porque de Mahoma sabemos que existió en cambio de Jesús no tenemos pruebas”, dice el ilustrador Renald Luzier, Luz.
En cambio, una sola vez una institución musulmana, la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia, llevó a Charlie a los tribunales. Fue en el 2006, la razón fue que el periódico decidió republicar y traducir las caricaturas de Mahoma aparecidas originalmente en el diario danés Jyllands-Posten y agregar como portada una ilustración del profeta del Islam diciendo “Qué difícil ser amado por un pendejos”.
El 22 de marzo del 2007, la publicación fue declarada inocente del cargo de ‘Injuria pública a un grupo de personas por causa de su religión”
“Eso explica que ahora, a diferencia de hace seis años tengamos un apoyo casi unánime. El fallo confirmó que podemos burlarnos de una religión sin salirnos de la legalidad”, dice Charb.
Ese ‘apoyo casi unánime’, incluyó víctimas frecuentes de las caricaturas de Charlie como el ministro del interior Claude Guéant y el de la candidata presidencial del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen.
“No pedimos ese tipo de apoyos, tampoco creo que les quedara otra opción, yo no me imagino a Guéant y a Le Pen diciendo, qué bueno que los quemaron”, dice Charb, “y no es por esas manifestaciones de apoyo que vamos a ser condescendientes con ellos. Somos un diario satírico y un diario de izquierda”.
“Y por supuesto hay un interés en esos apoyos, que buscan que el debate político se derechice”, agrega Camus. “Le Pen critica la intolerancia cuando viene de supuestos extremistas islámicos pero no ha dicho nada sobre los católicos radicales que protagonizaron los hechos del Teatro de la Ville”
Si bien varias figuras públicas del Islam en Francia condenaron también el ataque, los usuarios de las redes sociales fueron menos diplomáticos y hacia el final de la tarde del jueves, el consejo editorial decidió bloquear temporalmente la página Facebook del semanario que rebosaba de mensajes de odio hacia la publicación, muchos de ellos firmados por usuarios que se identificaban tunecinos, y de odio hacia el islam de parte de usuarios de derecha. La decisión llegó demasiado tarde. Como consecuencia de las denuncias masivas de usuarios musulmanes, Facebook había ya cerrado la cuenta.
En cuanto al ataque al sitio oficial www.charliehebdo.fr que lo mantiene fuera de servicio desde el miércoles ha sido reivindicado por un grupo de ciberpiratas turcos. Según las autoridades de policía, es poco probable que a pesar de los obvios motivos comunes, haya existido una coordinación entre los piratas informáticos y los autores del incendio.
“Yo quería hacer algo menos agresivo que la caricaturas danesas. Allí mostraban algo directo, yo prefería algo chistoso”, dice Luz, mientras sostiene en sus manos la portada de la edición que desde las primeras horas del miércoles fue vendido hasta el último número en todos los puestos de revistas. En ella el profeta aparece sonriente mientras dice ‘Cien fuetazos si no están muertos de la risa’.
“A los musulmanes los respetamos siempre, de los extremistas de todos los tipos nos seguiremos burlando Viendo la reacción de la gente creo que los que hicieron esta brutalidad fueron los que de verdad salieron quemados”, concluye.