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«EE.UU. quiere encender la situación en Siria»

El presidente del Partido de la Voluntad Popular fue una de las 33 personalidades que participaron en la redacción de la nueva Constitución, que este domingo será sometida a referendo.

26 de febrero de 2012 - 02:31 a. m.
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“Tanto las fuerzas de seguridad del régimen como los grupos armados irregulares, integrados por salafistas (islamistas radicales), miembros de Al Qaeda y fundamentalistas de todo Medio Oriente, cometen crímenes y están manchados con la sangre siria. La solución es similar a meter el diablo en una botella”, le dijo a El Espectador Kadri Jamil, presidente del Partido de la Voluntad Popular, opositor histórico del régimen de los Al Asad.

Jamil, miembro del Frente Popular para el Cambio y la Liberación, es una de las 33 personalidades que integran la comisión que redactó la nueva Constitución —a través de un decreto firmado por el presidente Bashar al Asad— que hoy se someterá a referendo y que pretende convertirse en una concesión a los manifestantes que en marzo cumplirán un año de protestas.

“La solución es un gobierno de unidad nacional con la implicación de los partidos existentes y los próximos a crearse. Pero la participación del Consejo Nacional Sirio —la mayor organización opositora siria en el exilio, al mando del académico Burhan Galioun— es imposible. Ellos no tienen ninguna representación en el país, está compuesto por extranjeros que nada tienen que ver con nosotros”, asevera Jamil, sentado en el lobby de un famoso hotel de la capital siria.

“La oposición que está operando desde afuera no es nacionalista, responden a intereses occidentales que quieren implementar en el país. Las interferencias extranjeras no solucionarán los problemas internos”, afirma. Y agrega: “La oposición externa no es muy diferente al régimen actual. Ellos también pueden deformar toda la realidad dentro de Siria, porque no la representan”. Una oposición externa que está sufriendo mutaciones en la actualidad y donde se están acentuando las diferencias de los diferentes grupos que la componen.

Desde Turquía llegan a Damasco los primeros sonidos de los tambores de guerra entre las facciones opositoras que quieren mantener a la comunidad internacional al margen del conflicto y aquellos que buscan su internacionalización, generando un cisma que traerá nuevas crisis. Por otra parte, Jamil asegura que la oposición, con base en Turquía y fuerte presencia en Líbano, se asemeja a los contrarrevolucionarios de Nicaragua: “la oposición armada está respaldada por Estados Unidos como en el caso de los ‘contras’, es el mismo escenario: aporte económico y entrenamiento”.

“Lo que sucede en el país ahora no es igual a los episodios de Hama en 1982. Lo que pasa desde Wall Street hasta Damasco demuestra una alta participación política de la población y son movimientos espontáneos. Aunque, sin duda, esta situación beneficia los planes estadounidenses e israelíes en la región”, dice el opositor, refiriéndose al inicio de una confrontación árabe-árabe.

Cuando Jamil habla de Hama, se refiere a los violentos enfrentamientos que ocurrieron entre el 2 y el 28 de febrero de 1982, cuando el ejército sirio —bajo las órdenes del presidente Hafez al Asad, padre del actual presidente, Bashar— llevó a cabo una política de tierra arrasada contra esta ciudad, ubicada en el denominado Valle de los Orontes, en el centro del país al norte de Damasco, para terminar con una revuelta de los Hermanos Musulmanes contra su gobierno. Los violentos enfrentamientos dejaron al menos 10 mil muertos, entre ellos mil soldados que participaron en la operación militar.

Jamil advierte que “el régimen es responsable de la actual situación y de que el país haya explotado. Por ejemplo, hay un 30% de pobres en la actualidad y se prevé que para 2020 tendremos un 45%, esto es porque la corrupción es otro de los problemas más graves que sufre Siria”.

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El opositor está convencido de que “la solución es crear un gobierno de coalición y eso puede suceder en las próximas 3 ó 4 semanas”. Insiste en que el diálogo y la vía pacífica son las únicas soluciones para la crisis, a pesar de que partidarios suyos han muerto o han sido torturados. “No se tienen cifras exactas de la cantidad de personas detenidas y muertas en ambos bandos, pero en nuestro partido tenemos unos 100 prisioneros y 55 muertos y hay evidencia de torturas”.

Señala que el frente que representa rechaza que en el país se produzcan escenarios similares a los de Irak, Libia o Yugoslavia con la intervención de fuerzas internacionales. Por ello, su partido apoyó el veto impuesto por Rusia y China al proyecto de resolución para Siria en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Y concluye: “Estados Unidos, luego de su fracaso en Irak, pretende exportar su crisis interna y encender la situación en Siria con el fin de caldear toda la región”.

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Puntos claves de la nueva Constitución

Referendo “burla”

El referendo constitucional citado por Bashar Al Asad ha sido calificado por Washington y la oposición como una “burla”. A pesar de que suspende la norma que erige al Baaz (el partido del presidente) como “dirigente del Estado y de la sociedad”, los pocos cambios a nivel de gobierno generaron insatisfacción.

Al Asad conserva su poder

Las reformas le siguen permitiendo al actual presidente elegir al primer ministro del país. Aunque establece en 14 años el período máximo en el que un mandatario puede permanecer en el poder, la ley sólo entraría en vigencia hasta 2014, lo que permitiría a Al Asad estar al frente del país 16 años más.

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El islam, la base

Los grupos laicos de Siria están en desacuerdo con que la propuesta de nueva Constitución siga estableciendo que “el presidente debe ser musulmán” y que la justicia islámica sea “una de las principales fuentes de la legislación”.

Llamado a boicot

Los comités políticos establecidos por la oposición llamaron a la desobediencia del referendo y una huelga en todo el país. Acusan a Al Asad de querer encubrir sus crímenes con estas reformas, mientras los seguidores del presidente miran la consulta como ejercicio legítimo de democracia.

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14 millones de sirios están habilitados para votar en la propuesta de referendo de hoy.

El referendo, ¿gesto de apertura política?

Después de casi un año desde que estalló la revolución en Siria, el referendo llega hoy como un gesto de la cuestionable apertura política del presidente Bashar al Asad. Gesto que, además de contrastar con las violentas represiones a manos del régimen, también se contradice con el dominio ejercido por la familia del mandatario desde 1971. Aunque ha sido incapaz de actuar en favor de la población civil, la comunidad internacional ha ejercido, a través de sanciones económicas, suficiente presión para que Al Asad haya tenido que adelantar el referendo (estaba programado para marzo) y anunciarlo justo un día antes de que la Asamblea General de la ONU votara un proyecto de resolución para condenar las violaciones “sistemáticas” de derechos humanos en el país. El referendo, en este sentido, podría interpretarse como una jugada de Al Asad para silenciar la diplomacia internacional y las manifestaciones locales. La última vez que se modificó la Constitución siria fue en 1973, por Hafez al Asad, padre del actual presidente.

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