En un giro inesperado de los acontecimientos en el caso de Siria, la propuesta de John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, acerca de anular la posibilidad de un ataque militar si el régimen sirio entrega sus armas químicas, obtuvo el inmediato e inesperado respaldo del gobierno de Bashar al Asad y de Rusia, su gran aliado.
Los hechos son aún más inesperados si se considera que el ofrecimiento de Kerry no fue una propuesta formal, sino apenas parte de una respuesta a un reportero en Londres que le preguntó al funcionario si había alguna posibilidad de descartar la idea de atacar: “Sí, claro —respondió Kerry—. (Al Asad) podría entregar todo su arsenal químico a la comunidad internacional en la próxima semana (…). Pero no lo va a hacer”.
Al poco tiempo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergey V. Lavrov, sostuvo una rueda de prensa en la que afirmó que su país sería garante de la entrega y eventual destrucción del arsenal químico de Siria, arsenal que el régimen de Al Asad hasta el momento ha negado tener y acerca del cual no existe mayor consenso (su tamaño estimado es de 1.000 toneladas de sustancias desconocidas). Lavrov se encontraba reunido ayer en Moscú con su contraparte siria, Walid al Moallem.
Este giro inesperado podría, en últimas, ser una vía para eludir un ataque que ha recibido escaso apoyo de la comunidad internacional y que, a primera vista, tampoco pasará la prueba del voto en el Congreso de Estados Unidos. Pocos países parecen apoyar la acción militar (entre los principales se cuentan Francia y Arabia Saudita) y de la cumbre de la semana pasada del G-20 Obama salió sin conseguir un grueso número de aliados para su causa.
Ante la posibilidad de que Barack Obama dé marcha atrás en su intención de atacar, el analista Miguel Benito afirmó: “Lo veo difícil. Quizá sólo alguna garantía rusa y una reducción de las operaciones del régimen sirio podrían abrir este espacio”.
En una reciente encuesta del Pew Research Center, el 63% de los estadounidenses se declaró en contra de una acción militar contra el régimen de Al Asad. Obama tiene planeada una alocución pública mañana en la noche.