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El ‘boom’ mediático de Brasil

El colectivo Mídia Ninja hizo una cobertura “de guerrilla” con celulares durante las protestas de junio. Se ha convertido en un fenómeno de alcance mundial.

13 de agosto de 2013 - 05:00 p. m.
Una de las imágenes que dejaron las protestas de julio: hombre pide la reducción salarial de los políticos en Río de Janeiro. / AFP
Foto: AFP - VANDERLEI ALMEIDA
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En español, tal vez son dos palabras. En portugués una sola, y se escribe así: talvez. Ese término es el que mejor define actualmente al colectivo de Narrativas Independientes y Periodismo Alternativo (Ninja, por sus siglas en su lengua original), que en las últimas semanas revolucionó las redes sociales de Brasil y dio de qué hablar en diarios como The Guardian, The New York Times, The Wall Street Journal y el portal del Nieman Journalism Lab de la Universidad de Harvard, por citar algunos.

“Esta semana casi apagué el celular. Les estoy huyendo a las entrevistas. Ya no consigo responder los correos, ni siquiera me atrevo a entrar al Facebook”, anuncia entre risas uno de los creadores del proyecto, Bruno Torturra, sentado en círculo junto a una veintena de compañeros durante tres horas de intenso debate acerca del origen, la funcionalidad, el porvenir inmediato y la razón de ser de Mídia Ninja, ese colectivo que hizo un seguimiento multitudinario y en vivo de las pasadas protestas en Brasil, con decenas de personas que grababan con sus celulares y desde el propio frente de las manifestaciones.

Que debe ser abierto al público. Que debe ser entendido como periodismo. O no. Que debe buscar formas de financiamiento distintas a las conocidas, pero que ningún comunicador va a cobrar por lo que produce. O sí. Que no ha de verse como un medio tradicional, sino como una red social. Que hay que crear una plataforma. Que debe tener la esencia de Wikipedia y el alcance de Youtube. Que no puede haber filtros, pero los va a haber. “Que los programadores serán la clave. Estamos explorando, no existe una fórmula clara, abrimos la discusión a las ideas”, dice Torturra frente a su audiencia. Y entonces vuelve esa palabra en portugués que son dos en español: tal vez. Más que una respuesta contundente, una búsqueda de alternativas que en boca de los presentes quiere decir descentralización, horizontalidad, innovación, nuevos paradigmas, cualquier duda que aún no tiene una salida clara y dibuja para ellos, como colectivo, un nuevo modelo comunicacional.

Mídia Ninja nació en 2012, cobijado por una amplia red cultural llamada Fuera de Eje (Fora do Eixo) que, según su líder, Diego Capilé, tiene presencia en unas 70 ciudades de Brasil y centra su trabajo en dos pilares: el trabajo conjunto y colaborativo de jóvenes que decidieron convivir en casas que se transformaron en laboratorios de ideas, y que no cobran dinero por los oficios que realizan. Comunas que crean sistemas de intercambio a partir del cine y la música, principalmente, y sobre las que actualmente hay una polémica en torno al origen del dinero que reciben, sobre todo por parte del Estado.

De esa manera le fue posible a Mídia Ninja articular una cobertura de guerrilla de las protestas que sacudieron al gigante del sur en junio. Había grabaciones en streaming que duraban horas, sin ningún tipo de edición o intervenciones. Mostraban testimonios crudos y, en algunos casos, abusos de los cuerpos de seguridad contra los manifestantes, entre quienes a veces se encontraban ellos mismos. A partir de allí, lo que era un colectivo de difusión digital se convirtió en un fenómeno masivo, alcanzando picos de audiencia de más de 100.000 usuarios viendo un mismo video simultáneamente.

Hoy se valen de un perfil en Facebook, un canal abierto en Blogspot, llamado Postv, y una cuenta en Twitter que no llega a los 20.000 seguidores. “Vamos a ser claros: el streaming ya existía, las redes de medios independientes también. Mídia Ninja se convirtió en un fenómeno pop, no en un fenómeno comunicacional, y eso es lo que tenemos que lograr ahora. No podemos permitirnos ocupar más espacio que el de las noticias que cubrimos o va a explotar la burbuja”, advierte Torturra.

Algo que no había salido a la luz pública es que existe un grupo de comunicadores que funciona como un primer anillo de creación y apenas ahora comienza a darle forma a esa idea que parte de un principio: aprovechar al máximo los recursos tecnológicos y cambiar los esquemas actuales de los grandes medios de comunicación, que padecen una crisis extendida en términos económicos. Para ello pretenden generar un sistema de financiamiento que venga directamente de un público que, a su vez, debe ser generador de contenido. Tal vez.

En sus discusiones, puertas adentro, hay menos certezas que preguntas, pero una fuerte motivación por construir sistemas múltiples de información sin fines de lucro y sin una línea editorial definida. No quieren ser una empresa, sino el embrión de una política nacional de internet libre a partir de una mixtura de periodismo clásico con propuestas que abarquen proyecciones, documentales, ejercicios de edición y montaje, foros de discusión y periodismo ciudadano. Tal vez. Eso si logran capitalizar la fuerte repercusión que tuvieron a partir de su cobertura de las protestas y articular los miles de mensajes de apoyo que les llegan a través de su portal en Facebook, hasta ahora uno de los pocos canales claros que tienen para seguir dando de qué hablar.

 

 

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