La tragedia en Ecuador crece a medida que pasan los días. La angustia por encontrar sobrevivientes entre los escombros se suma a la escasez de víveres y agua. Manta, especialmente parece una zona de guerra, según testigos.
En la carretera de Pedernales a Cojimíes, un hombre de avanzada edad atravesó un tronco en el asfalto para llamar la atención con un cartel hecho con viejos cartones: «Queremos comida».
El mal estado de las carreteras que conducen a Manta dificulta la distribución de ayuda y el temor a saqueos y la inestabilidad de los edificios mantiene los comercios cerrados. «No tenemos agua, ni alimentos. Las tiendas o están cerradas o venden muy caro. Algunas pasaron los precios de uno a cinco dólares», dijo a la AFP Andrés Mantuano.
Según reporta el periódico El Universo de Guayaquil, en Portoviejo se oyen gritos de: “No tenemos qué comer” y la policía debe organizar a los montones de gente que llegan a pedir ayuda. “Por favor, respete la cola, si no, no podremos repartir la ayuda”, dicen los policías mientras cientos de hombres y mujeres se organizan en una fila que llega casi tres cuadras después.
En la ruta que parte de Guayaquil van camiones, tráileres, camionetas y autos cargados con ayuda de organizaciones privadas, de municipios, de amigos o de familias, dice el periódico. Pero las quejas no cesan, ni las filas.
Las ONG siguen las labores de asistencia a las víctimas en las zonas más afectadas. Acción contra el Hambre comenzó hoy la distribución de equipos de higiene, filtros potabilizadores y mosquiteras en Esmeraldas, la segunda provincia más afectada, donde cada día reciben a más personas en los cincuenta albergues improvisados.
Esta provincia, en la que se calcula que ya hay casi 10.000 personas desplazadas, es donde menos ayuda gubernamental ha llegado.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció que ampliará el suministro de ayuda alimentaria a 260.000 personas afectadas por el terremoto. La ayuda alimentaria está destinada a las familias y los hospitales ubicados en las áreas más devastadas.
Los afectados recibirán paquetes con alimentos, además de vales y asistencia con dinero en efectivo en aquellas zonas donde los mercados siguen funcionando.