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El fantasma de una crisis continúa

La presidenta, Cristina Fernández, asegura que con la expropiación de Repsol, está “cambiando la historia”.

19 de abril de 2012 - 07:13 p. m.
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Cada diez años hay un mito argentino que revive y vuelve a causar temor. Cada diez años, los argentinos esperan que el país transite por una nueva crisis económica. Cada diez años, se asegura, el país se hunde para volver a flote.

La creencia no es vacua. En los últimos 50 años Argentina ha tenido más de 56 ministros de Economía (más de uno por año) y el país ha terminado acostumbrándose a que, cada cierto tiempo, las malas decisiones políticas, las crisis internacionales o las inclemencias del clima lo sumerjan en una profunda crisis económica.

Sea cual sea la razón, la verdad es que la historia del siglo XX no ha sido benévola con el bolsillo del país. Algunos analistas culpan al peronismo, que ha gobernado al país por 32 años, pero lo cierto es que tanto peronistas como radicales y militares han hecho de las crisis económicas una constante en el país.

Ya en la década de los 50, las sequías hacían que los precios del agro cayeran y el denominado “granero del mundo” comenzara a decaer. La recesión fue acompañada por un aumento de la inflación de 25% en 1950 a 39% en 1952, algo nunca visto en otras partes del mundo.

La crisis petrolera de 1973 volvería a hacer mella en la economía del país, esta vez bajo la segunda presidencia de Juan Domingo Perón. Tras su muerte, el déficit fiscal aumentó del 4 al 12% y Celestino Rodrigo, ministro de Economía de Isabel Perón, decidió devaluar y aumentar las tarifas un 150%.

Esta inflación creciente, que se repitió en los 80, luego en los 90 y ahora en la actual década, fue una de las causas del nacimiento de una Argentina con mayor pobreza y más desigualdad, concuerdan varios historiadores.

Todavía están en la memoria fresca de los argentinos los cimbronazos dados por Alfonsín, la apertura económica de Ménem y la seguida recesión y el cierre de las exportaciones. Todo pareció terminar con el colapso financiero de 2001, cuando el presidente Fernando de la Rúa tuvo que renunciar a su cargo.

El gobierno de Néstor Kirchner reactivó la economía y se frenó el aumento de precios. Pero en los últimos tiempos, casi diez años después de la última crisis, la situación parece volver a empeorar. El año pasado Argentina era ejemplo mundial, alabado por gobiernos europeos que veían en el modelo kirchnerista una posible salida a la crisis europea.

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Sin embargo, la inflación, las trabas a las importaciones, el control cambiario, volvieron como un fantasma. No son una receta nueva en el país. El último informe económico del Banco Ciudad ofrece una buena síntesis de las perspectivas de este año: “una economía con más consumo y menos inversión, más demanda y menos oferta, menor crecimiento y más inflación”. Los argentinos ya saben cómo puede terminar esta historia.

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