Los cadáveres fueron identificados como de Ronald Withrow, empleado de la empresa de seguridad JPI Worldwide y secuestrado en enero de 2007, y de John Roy Young, desaparecido en noviembre de 2006 cuando trabajaba para otra empresa de seguridad, Crescent Security Group.
En un comunicado, el portavoz del FBI, Richard Kolko, afirmó que continuará "investigando exhaustivamente cada pista disponible para identificar, capturar y llevar ante la justicia a los responsables de este atroz acto criminal".
Los cadáveres, según el FBI, se encontraron el pasado fin de semana y los familiares recibieron la noticia el domingo por la noche.
Otros cuatro contratistas de seguridad estadounidenses permanecen en paradero desconocido tras haber sido secuestrados en Irak: Paul Reuben; Jonathon Cote; Joshua Munns y Bert Nussbamer, secuestrados al tiempo que Young.
Recientemente, las fuerzas estadounidenses recibieron el dedo cortado de cada uno de ellos, pero no de Young.