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El ideólogo de la expropiación de YPF

Este joven político se formó en las juventudes kirchneristas y hoy en día es uno de los hombres de confianza de Cristina Fernández.

21 de abril de 2012 - 03:19 a. m.
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La prensa argentina lo llama ‘el pibe que sacude a España’ o ‘el Kennedy de Argentina’, pero Axel Kicillof, viceministro de Economía, e ideólogo de la expropiación de la petrolera española Repsol YPF, prefiere que le digan solo Ax. Así le dicen sus colaboradores y la presidenta argentina, Cristina Fernández, quien lo convirtió en uno de sus hombres de confianza, por encima de otros asesores que la acompañan hace mucho más tiempo.

“A Cristina la tengo hipnotizada”, confesó Kicillof hace poco en una entrevista en el periódico argentino Clarín, en el que relató que fue Máximo Kirchner, hijo mayor de la mandataria, quien lo presentó. Kicillof, un economista de 40 años graduado con diploma de honor de la Universidad de Buenos Aires, es, según los medios argentinos, el cerebro detrás de la decisión de expropiar la filial de Repsol en Argentina, YPF, tras una carrera política fulgurante y abrigada al cobijo de la familia Kirchner.

De orientación teórica keynesiana —no en vano ha publicado los libros Fundamentos de la teoría general, Consecuencias teóricas de Lord Keynes y De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico— fue nombrado viceministro de Economía en diciembre de 2011 y hace parte de la nueva generación de políticos impulsada por la presidenta Cristina Kirchner, luego de su reelección.

El funcionario ganó peso en el gabinete, desde la muerte del expresidente Néstor Kirchner, en detrimento de Julio De Vido, ministro de Planificación, en la intervención de YPF. De hecho, según fuentes del sector energético, la iniciativa del viceministro era aún más radical y fue el propio De Vido quien tuvo que frenar sus intenciones. El día que la presidenta anunció su decisión, Kicillof llegó al Congreso con su maletín de cuero y mangas de camisa. Odia usar corbata y se niega a llevarla, incluso en las ocasiones más solemnes. “Estamos ante una decisión histórica”, aseguró este hombre ante los legisladores. Estaba rodeado por los viejos caudillos del peronismo, ellos sí de traje y corbata, quienes en 1992 defendieron con uñas y dientes la privatización de YPF.

“¿Qué mas seguridad jurídica y clima de negocios puede haber que un Gobierno comprometido con sostener el crecimiento y la demanda interna, con sostener sus extraordinarias exportaciones hacia el mundo?”, se preguntó Axel Kicillof, designado subinterventor de la petrolera. Ésta es la razón por la que Kicillof es, por estos días, el rostro representativo de la intervención estatal a la petrolera.

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