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El negocio detrás de YPF

Un megayacimiento encontrado el año pasado en las provincias de Mendoza y Neuquén que garantizaría a Argentina la autosuficiencia energética, y estaría en el trasfondo del conflicto.

17 de abril de 2012 - 05:32 p. m.
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La noticia no tomó a nadie por sorpresa, excepto a los que creían que en España las negociaciones iban por buen camino, que iba a ser posible destrabar el conflicto, que la visita del representante de la Unión Europea a Argentina planeada para esta semana traería buenos frutos. Pero la decisión ya estaba tomada. A finales del año pasado las presiones sobre la petrolera Repsol-YPF se hicieron sentir. Desde febrero, las provincias petroleras comenzaron a quitar las licencias que YPF tenía, hasta que llegó el día en que la presidenta Cristina Fernández acusó a la empresa de no reinvertir en el país y de ser incapaz de cubrir la demanda energética de Argentina.

Las cifras son dicientes: entre 2003 y 2010 la producción de petróleo bajó 18% y la de gas 8%. En 2001 Argentina exportó el 1,02% del petróleo mundial, mientras que en 2009 apenas llegó al 0,38%. En 2003 el país importó 550 millones de dólares de petróleo y sus derivados, y el año pasado se vio obligado a importar casi nueve veces más.

La nacionalización de YPF anunciada el lunes se da como un hecho y se espera que el Congreso apruebe el proyecto en un plazo menor a siete días. En las calles de Buenos Aires hubo diversas manifestaciones apoyando la decisión del gobierno. Después de Malvinas, es quizás YPF el tema sobre el que parece haber un general consenso, y casi todos —kirchneristas y no kirchneristas— sienten que el petróleo argentino debe ser manejado por manos argentinas. Del otro lado del océano, Repsol anunció que pedirá una indemnización de 10.500 millones de dólares, mientras que el presidente español Mariano Rajoy ha calificado las acciones argentinas como hostiles.

Argentina lleva ocho años de crecimiento continuo y hoy, por primera vez desde la crisis de 2001, se enfrenta a una economía adversa. Sin la capacidad de pedir préstamos internacionales, el país busca dinero. Por eso las restricciones en la compra de dólares, por eso las restricciones a las importaciones para generar industria interna. En pocos meses llegará el invierno al país austral y el déficit energético rondará los 3.000 millones.

Por el lado español, el tema no es muy diferente. YPF, le costó a Repsol 13.000 millones de euros, y llevó a la petrolera española a la cima del negocio del crudo. Los ingresos que Repsol recibía por YPF se acercaban a la mitad de su producción total (472.000 barriles por día), y un tercio del beneficio total de la compañía (1.230 millones de euros).

Hace un año, cuando la presidenta argentina felicitaba a YPF por aumentar la producción de petróleo y gas, se anunciaba el descubrimiento de un mega yacimiento en Loma de la Lata, en las provincias de Neuquén y Mendoza, que podría triplicar las reservas del país y asegurar a quien se quede con el negocio, la autosuficiencia energética. Dicen algunos analistas económicos, que éste puede ser el trasfondo del conflicto. Lo cierto hoy, es que el negocio se queda en manos argentinas. El temor es que este sea tan sólo el comienzo de una serie de expropiaciones de otras empresas extranjeras.

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