El esperado encuentro que se anunció hace unos días hoy será una realidad. El papa Francisco celebrará la eucaristía con sacerdotes chilenos que se hospedan desde ayer en el Vaticano y que fueron víctimas de abusos sexuales en Chile, informó hoy la Santa Sede en un comunicado. El gesto hace parte de la resstructuración para reaccionar ante los cientos de casos de abuso sexual que se han venido destapando desde hace algún tiempo en todo el mundo.
El Vaticano explicó que, en la tarde, el papa «celebrará la Eucaristía con el grupo de sacerdotes chilenos que se hospeda desde ayer en la Casa Santa Marta, dando inicio así a los encuentros previstos». Esto se debe a que, a pesar de que el escándalo involucra otros países, Chile es el principal epicentro de la situación.
«Con la ayuda de estos cinco sacerdotes, el papa busca poner remedio a la ruptura interna de la comunidad. Así se podrá empezar a reconstruir una relación sana entre los fieles y sus pastores, una vez que todos tomen conciencia de sus propias heridas», añade.
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El papa conversará durante el fin de semana con este grupo que sufrió abusos sexuales y de poder por parte del cura chileno Fernando Kadarima con la intención de escuchar uno a uno y en privado el dolor que les causó y el silencio que mantuvo durante años la Iglesia en el país, que conocía estos escándalos.
El pontífice argentino recibió, a principios de mayo, en el Vaticano, a James Hamilton, Juan Carlos Cruz y José Andrés Murillo, tres víctimas de Karadima y que desde hace tiempo reivindican que se haga justicia.
Francisco los escuchó y les pidió perdón en nombre propio y de la Iglesia, y ellos a su vez le solicitaron que esas palabras se transformaran en acciones ejemplares y ejemplificadoras.
El papa convocó en el Vaticano, del 15 al 17 de mayo, a todos los obispos chilenos y, tras las reuniones, pusieron sus cargos a disposición del papa, al asumir sus «graves errores y omisiones» en los casos de abusos sexuales a menores en el país.
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Ahora, el papa vuelve a reunirse, esta vez con cinco sacerdotes chilenos de la parroquia de El Bosque víctimas de Karadima, condenado el 2011 por la Justicia canónica a una vida de reclusión y penitencia; dos sacerdotes que han asistido a las víctimas en su recorrido jurídico y espiritual y a dos laicos implicados en este proceso.
En un nuevo gesto, el pontífice enviará en los próximos días al maltés Charles Scicluna y al español Jordi Bartomeu, quienes ya elaboraron el informe sobre los abusos a menores por parte del clero chileno, a la diócesis de Osorno, donde se encuentra el obispo Juan Barros, acusado de encubrimiento y cuestionado por los fieles.