Si el mundo pudiera votar en las elecciones para elegir al próximo presidente de Estados Unidos, Barack Obama recibiría alrededor de un 80% de votos franceses, 60% de los españoles y al menos el 70% de los alemanes. De los fans emotivos a los académicos y los dirigentes de todas las corrientes políticas, las simpatías por el candidato demócrata se extienden por el planeta.
Las manifestaciones a favor del político estadounidense han estado teñidas de color local. En los bares de Nairobi, capital de Kenya, ya no se pide una cerveza. Lo políticamente correcto es pedir “una Obama fría”.
La devoción africana hizo que un grupo de empresarios de Namibia organizara una cena de apoyo al candidato con comidas a US$21.000. El evento fue un éxito: se recaudaron US$850.000 que fueron destinados a publicidad para convencer a los africanos de llamar a sus familiares en Estados Unidos para explicarles por qué deben votar por el candidato negro el 4 de noviembre.
En Brasil, varios candidatos a las elecciones regionales del pasado 5 de octubre decidieron cambiar sus nombres por el de Barack Obama para ganar en las urnas. La popularidad del estadounidense les funcionó. De los nueve Obama que se presentaron, seis consiguieron el triunfo. La pequeña ciudad portuaria de Obama, en Japón, se convirtió en lugar favorito de los turistas.
Je t’aime
Francia es el país europeo que vive la ‘Obamanía’ con mayor intensidad. Casi todos los transeúntes de la calle Keller, a un par de cuadras de la Plaza de la Bastilla, no resisten la curiosidad y se acercan a una vitrina de lo que, de lejos, parece una sede política y, de cerca, una sede política decorada por Andy Warhol. Al cruzar la puerta encuentran a una dama con acento americano acompañada de uno de esos perros de compañía que no pasan los ocho centímetros de altura.
Es Dorothy Polley, la propietaria. Un día, un hombre alrededor entró gritando que lo que se exhibía en esa galería era propaganda y la trató de fascista. “Es político, pero es arte también”, dice Dorothy. “El Guernica era también arte político”, agrega.
La exhibición más reciente de la Dorothy’s Gallery no incluye un Picasso sino lo que resultó cuando todos los artistas asociados a la galería, y varios de los dibujantes de Le Canard Enchainé y Charlie Hebdo, los dos más importantes diarios satíricos de Francia, respondieron al llamado de Dorothy para elaborar trabajos alrededor de la figura de Barack Obama.
La atención que la prensa ha prestado a la exposición es el último síntoma de la pasión que el candidato demócrata despierta entre los franceses y que no ha dejado de crecer desde la gira europea de julio pasado.
En una entrevista a Le Monde, el presidente francés soltó un “¿Obama?, es mi amigazo”. Luego hizo una rectificación moderada: “Si él gana, Francia estará muy feliz; si no, Francia será amiga de Estados Unidos”.
Sarkozy no es la única personalidad de derecha que ha dejado ver su simpatía por el hombre que aparece en los afiches de la Dorothy’s Gallery, el diputado Axel Poniatowski, encargado de la comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional, dijo que “si estuviéramos en E.U., la UMP (su partido) sería demócrata”.
“No se puede hacer un paralelo entre la izquierda francesa y los demócratas, como tampoco podría hacerse entre la derecha y los republicanos, porque la política es muy diferente. Eso explica que no sólo los socialistas, Segolène Royal incluida, sino varios personajes de derecha hayan mostrado su afecto”, dice Samuel Solvit, quien a los 22 años dirige el Comité Francés de Apoyo a Barack Obama. También hay organizaciones de este tipo en España, Alemania e Italia. Los miembros del Comité francés pasan de 5.000 e incluyen a Edith Cresson, la única mujer que ha sido primer ministro de Francia, al ex ministro de Cultura Jack Lang y a quien puede ser la figura más notoria de la oposición, el alcalde socialista de París, Bertrand Delanoe.
“Nunca milité por un candidato en Francia”, dice Solvit, “pero en este momento la política es tan global como la economía, y John McCain representa la continuidad de un gobierno que pasó por encima incluso de las Naciones Unidas. Creo que Obama es el candidato que más conviene a los americanos, pero no formé el Comité por eso, sino porque creo que es el candidato que más le conviene al mundo”.
Esa parece ser la opinión general. Los sondeos en Francia le dan una opinión favorable de 83%, que explica las ventas de botones metálicos artesanales que los vendedores callejeros de souvenirs han agregado a los llaveros de la Torre Eiffel. Como la mayoría de trabajadores informales, de origen africano, la simpatía es doble. “Es al menos una esperanza de que las cosas cambien también en Francia”, dice D’jemba, de Costa de Marfil.
Otro africano, de Senegal, muestra las camisetas con una mezcla de las imágenes de Obama y el Che que vende en su local en el barrio céntrico de Châtelet. Las camisas lanzadas por la prestigiosa marca Zadig & Voltaire, más discretas, se limitan al nombre “Obama” impreso en el frente.
Las ediciones europeas de Rolling Stone le dedicaron al candidato sus portadas al mismo tiempo que la americana, y en los artículos que sobre él se publican son frecuentes las comparaciones con Kennedy.
“Algunas personas no van a votar por él porque es un símbolo. Otras no van a votar por él porque es negro, pero muchas personas lo harán por esas mismas razones”, dice Dorothy frente a un cuadro de Obama que, visto desde otro punto, revela el rostro de Martin Luther King.
Los americanos que viven fuera de Estados Unidos se inclinan también a votar por él. El Partido Demócrata, por supuesto, tiene a ese grupo en sus cuentas. La seccional extranjera Democrats Aboard se ocupa de los seis millones de estadounidenses registrados para votar fuera de las fronteras y sus 75 subcomités tienen presencia en 100 países. Solvit es optimista: “Los estadounidenses que están fuera son fundamentales, porque el triunfo de Obama debe ser contundente”.
A ritmo de mariachis y rap
Cuando todo empezó, los afroamericanos desdeñaban a Obama como un “hombre blanco con máscara negra”. Su esposa aseguraba que: “A mi marido lo pueden matar camino de la gasolinera”. Hoy es un candidato inspirador. Su imagen ha hecho que músicos alrededor del mundo compongan canciones con su nombre. A ritmo de rap y de mariachis, “Obama, Obama” es coreado en varios rincones del planeta. Los libros que han salido con su nombre también se venden como pan caliente. Cervezas, camisetas, sandalias, aretes, cachuchas, esferos, agua y colecciones de altos diseñadores con la marca Obama son un éxito.