Desde febrero de 2010 estaba en régimen de total aislamiento en una cárcel de la ciudad israelí de Ramla. Los guardias de la prisión no conocían su identidad. Se suicidó en diciembre de ese año y hasta ahora su caso —uno de los más delicados de la inteligencia israelí— sale a la luz, pese a los esfuerzos del Gobierno por mantener la censura.
La cadena australiana ABC realizó una investigación según la cual el nombre del llamado Reo X era Ben Zygier, un ciudadano australiano-israelí casado con una israelí y padre de dos hijos. El prisionero era presuntamente un agente del Mossad, agencia de inteligencia que suele reclutar extranjeros en países como Australia y Nueva Zelanda para que ingresen a países árabes donde no pueden entrar personas con pasaporte israelí.
El motivo de la detención de Zygier, realizada a principios de 2010, es un misterio. Se sabe que permanecía en una celda de la cárcel de Ayalon que había sido diseñada para Yigal Amir, el homicida del primer ministro Isaac Rabin en 1995. Zygier murió a sus 34 años, al ahorcarse en su celda, equipada justamente para prevenir suicidios. Su cuerpo fue enviado a Melbourne y enterrado en el camposanto judío de Chevra Kadisha.
El ministro de Exteriores de Australia, Bob Carr, indicó que tras saber de la detención de Zygier en febrero de 2010, el gobierno de su país pidió a Israel que “protegiera los derechos legales individuales del detenido, que le permitiera una defensa legal de su elección, que se notificara su situación a la familia y que se le diera un buen trato” . El ministerio ya inició una investigación para aclarar los detalles del caso.
Aunque admitió la existencia del reo, el gobierno israelí no ha revelado los cargos que se le imputaron ni si fue condenado o se encontraba bajo detención preventiva o administrativa.
Medios internacionales especulan que Zygier podría haber sido encarcelado por alta traición, por vender equipamiento electrónico a Irán o por facilitar información a las autoridades de Emiratos Árabes sobre el asesinato en enero de 2010 del líder del brazo armado palestino Hamás, Mahmud al Mabhuh, en Dubái, operación en la que habría estado involucrado.
Tras el suicidio, el equipo de asesores del primer ministro, Benjamín Netanyahu, citó a los directores de los principales medios de Israel para recordarles la prohibición de informar sobre el caso. El diario Haaretz publicó que la oficina del primer ministro pidió a la prensa que cooperara con el Gobierno y retuviera “la publicación de información relativa a un incidente muy embarazoso para cierta agencia gubernamental”.
Cuando la página web israelí YNet citó en 2010 a un oficial israelí diciendo que en la celda 15 de Ayalon había “una persona sin nombre, sin identidad, que está en un aislamiento total del resto del mundo”, la información desapareció del portal horas después. Shin Beth, el servicio de inteligencia interior israelí, acudió a los juzgados para evitar la cobertura del caso por parte de los medios.