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El voto de la religión sí importa

La religión en Estados Unidos importa. Tanto, que los votantes quieren tener claras las cuestiones de fe de los candidatos a la Presidencia.

19 de agosto de 2008 - 04:08 p. m.
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Así que de eso hablaron la noche del sábado el demócrata Barack Obama, de quien algunos sectores ultraconservadores han dicho en las últimas semanas que es musulmán, y el republicano John McCain. La cita era con el reverendo Rick Warren en su macroiglesia de Saddleback (Orange County, California), ante un auditorio de 2.200 personas en una de las regiones más conservadoras del país. Hablaron por separado, durante una hora cada uno, con el pastor evangélico. Cuando entraba McCain y salía Obama se saludaron con un afable apretón de manos y un leve abrazo: era su primera comparecencia conjunta en la campaña.

No lo tenía fácil Barack Obama para ganarse la simpatía del electorado conservador evangélico. Sus opiniones sobre el aborto, las células madre o los jueces conservadores del Tribunal Supremo le hacían salir en una posición de desventaja absoluta. Y, sin embargo, el candidato demócrata pareció cómodo en sus respuestas. Obama no parece tener problema alguno para hablar de su fe cristiana o de su relación con Dios, y ante las preguntas más complicadas, acudió a los matices. Sobre el aborto, por ejemplo, a pesar de manifestarse a favor —con limitaciones—, hizo hincapié en que el problema eran los embarazos no deseados, lo que, en su opinión, George W. Bush no ha logrado controlar.

El veterano senador por Arizona, John McCain, tenía otra misión: despejar dudas sobre su compromiso con los valores cristianos. Al contrario que Obama, McCain no parece encontrarse del todo a gusto cuando habla de su propia fe, pero el sábado ejecutó a la perfección su tarea: dio respuestas claras, concisas y sin matices. Ante las preguntas del reverendo Warren —un conocido pastor con ventas millonarias de libros—, respondió precisamente lo que el auditorio quería oír de un candidato republicano y obtuvo encendidos aplausos.

¿Cuándo empieza la vida de un niño? “En el momento de la concepción”, dijo. ¿Cuál es su posición sobre el aborto? “Seré un presidente provida”. ¿Qué es el matrimonio? “Una unión entre un hombre y una mujer”. A esta última pregunta el candidato demócrata había respondido lo mismo, pero, una vez más, con matices: pronunciándose a favor de las uniones civiles entre homosexuales para no restringir derechos, para que un gay pueda visitar a su pareja en el hospital, por ejemplo. El único tema en el que McCain no satisfizo enteramente a su público fue el de las células madre, cuando reconoció estar a favor de que se investigue con ellas.

El 78% de los conservadores evangélicos apoyaron a Bush en 2004. Que ahora voten por alguien como Obama es más que improbable. Pero los analistas, que coinciden en el buen papel que hizo McCain el sábado convenciendo a los suyos de la firmeza de sus principios conservadores, señalan también que un Obama tranquilo y moderado ha logrado al menos dejar claro que ni es musulmán ni un radical de izquierdas, sino un cristiano consciente de los dilemas morales que deben resolverse en política. Y eso ya es bastante, especialmente cuando las encuestas ven una cierta indecisión en los jóvenes evangélicos, que podrían dejar, por primera vez, de votar casi unánimemente al Partido Republicano.

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