El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Elecciones en Argentina: dardos desde todos los flancos

La campaña presidencial argentina está subiendo de temperatura.

05 de noviembre de 2015 - 09:33 p. m.
PUBLICIDAD

Las elecciones en Argentina dieron un giro inesperado cuando el escrutinio final reveló que Daniel Scioli, el candidato del Frente Para la Victoria, le había ganado por apenas 2,5 puntos a Mauricio Macri, el líder de Cambiemos. Y aunque el oficialismo tenía claro que habría un balotaje, también auguraba, de acuerdo con las siempre polémicas encuestas, un triunfo holgado, de al menos seis puntos.

Para sorpresa de los 43 millones de argentinos, Macri, alcalde porteño, encabezaba la pantalla por encima de Scioli, gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Y, más allá de que la tendencia se revirtió, el golpe fue muy duro para Scioli. Tanto, que hoy Macri pasó a ser el favorito para la segunda vuelta, que se llevará a cabo el domingo 22 de noviembre.

En la Casa Rosada se sintió el cimbronazo. El kirchnerismo está desangrándose y aunque muchos dudaban del fin de un ciclo, el desenlace parece inexorable. No se puede disimular la fractura de un movimiento que creció con su principal figura, Néstor Kirchner, en la última década. Después de una semana cargada de silencios y broncas contenidas, una señal llegó desde el despacho presidencial de la calle Balcarce. La propia presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, rompió el silencio tras el revés eleccionario.

Durante la presentación del proyecto “Bosques nativos y comunidad” para el desarrollo de modelos de uso sustentable, se dio paso al relanzamiento de Scioli, que a esa hora se encontraba en Tucumán en la asunción del flamante gobernador provincial, José Manzur. Cristina planteó dos modelos diferentes. Tomó mayor distancia de Macri y, a contramano de aquellos que creen conveniente que el gobernador bonaerense debería despegarse de la figura de la Presidenta, habló de continuidad: “Los nombres no importan, importa el proyecto. No todos somos iguales. Más allá de mi cara, de la cara del candidato, quiero que reflexionen, miren quién es el que puede garantizar seguir llevando adelante las políticas que hicieron prosperar a los argentinos”.

En un discurso de tres horas, arremetió contra Macri ponderando lo que considera los principales logros de su mandato. Con la mira puesta en el balotaje, Cristina buscó exhibir los abruptos cambios en el discurso del frente opositor en torno a la nacionalización de Aerolíneas Argentinas, YPF y el matrimonio igualitario. “Hoy está de acuerdo con todo, cuando hace apenas meses estaba en desacuerdo con todo”, apuntó. Y el viernes al mediodía se mostró con Scioli. Todo un respaldo para quien eligió como su sucesor. Los dos disparaban balas dialécticas que apuntan a generar dudas en el electorado. La misma campaña que tuvo éxito para Dilma Rousseff en Brasil. El año pasado logró una ventaja de tres puntos sobre Aecio Neves en el balotaje presidencial. Acusó a su oponente de preparar un ajuste de la economía, algo que finalmente hizo ella, al punto de exponerse a un juicio político. En Argentina, por el contrario, nunca hubo resultados positivos con estas técnicas. Eduardo Angeloz perdió a manos de Carlos Menem y cuando el propio mandatario riojano la aplicó contra Fernando de la Rúa, tampoco dio puintos.

Joao Santana, asesor de campaña de Dilma, desmintió que estuviera trabajando para Scioli. “Suelo decir que la política es teatro, pero esta terrible fantasía que han generado conmigo es una pena, es una ficción de las peores, alimentada por los más importantes medios de la Argentina”, señaló este publicista nacido hace 62 años en Río de Janeiro, que trabajó con José Manuel de la Sota, gobernador de Córdoba y candidato a vicepresidente por el Frente Renovador, el partido que lidera Sergio Massa y terminó tercero en las elecciones. Scioli desmintió esta versión. Negó tener algún tipo de contacto con este afamado “estratega del populismo”, como se lo conoce a Santana a nivel continental.

No obstante, algunos de sus colaboradores más cercanos están utilizando la fórmula que ayudó a Lula, Dilma y a Hugo Chávez en Venezuela. Sobran los ejemplos. La ministra Silvina Batakis aseguró en su cuenta de Twitter que María Eugenia Vidal, gobernadora electa de la provincia de Buenos Aires, está dispuesta a despedir a dos mil profesionales en su territorio. La embajadora argentina en Londres, Alicia Castro, utiliza comunicados de la Cancillería para advertir sobre supuestas posiciones “anti-Patria” de Macri sobre la soberanía de las Islas Malvinas.

El senador Daniel Filmus asegura que Macri perjudicará a los científicos del Conicet. Y provocan temor entre los beneficiarios del plan Procrear (Programa de Crédito Argentino) a través de las redes sociales. Por otro lado, durante el entretiempo de un partido de fútbol, en la TV pública se emitió una propaganda que buscó vincular a Macri con José Martínez de Hoz, ministro de la dictadura militar. Aunque peor fue el tuit que publicó el ministro de Salud, Daniel Gollan: “Los doce nuevos centros de radioterapia para el tratamiento del cáncer continuarán adelante si Scioli es presidente. Pensá bien tu voto”. Gollan aseguró que su cuenta había sido hackeada. Pocos le creyeron.

El candidato a vicepresidente por el oficialismo y actual secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, devolvió la pelota. “Los que hacen campaña sucia son ellos. Le llaman miedo a que digamos lo que van a hacer, porque tienen la estrategia de no hablar de lo que van a hacer”, disparó el funcionario. ¿Guerra sucia? En tiempo de campañas todo puede pasar.

No ad for you

Massa, el gran botín electoral

El hombre que tiene la clave de quién será el próximo presidente de Argentina se llama Sergio Massa, un peronista disidente que en los pasados comicios obtuvo cerca del 20 % de los votos, que ahora tratan de captar daniel Scioli y Mauricio Macri.

Aunque el hombre del momento ya dijo que no quiere que gane Scioli, en cuestión política no hay negativas que valgan. Por eso, el candidato oficialista, en fuerte campaña para ganar el próximo 22 de noviembre, aseguró que “yo hablé con él. Le dije que me sentía cerca de muchas de las propuestas que él planteó durante la campaña”. Scioli recordó que con el intendente de Tigre trabajaron juntos y que “hace más de 20 años” que se conocen.

No ad for you

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Scioli, dijo también que a veces es necesario que llegue “el momento oportuno” para hablar de temas personales y consideró que ese momento fue el que lo llevó a comunicarse telefónicamente con Massa. “Prefiero no dejar dudas”, agregó Scioli.

Conoce más
Ver todas las noticias