En su adultez, este pensamiento se fue arraigando, casi como si fuera sentido común. Y eso explica parcialmente porqué, a los 55 años de edad, él se acaba de registrar para votar por vez primera el mes pasado.
La otra parte de la razón es el Senador Barack Obama. "Esto es un fenómeno", expresó Battle, quien trabaja como conserje, después de acabar su turno limpiando una sala de cine. "Esto es mayor que la vida misma. A medida que lo consideraba, siempre pensaba que ellos ponían a quien quisieran poner. No creía que mi voto tuviera importancia. Sin embargo, ya no pienso eso".
A lo largo del país, hombres y mujeres negros como Battle, quienes se han sentido alienados, apolíticos, desmotivados o meramente aburridos de la política, dicen que su atención fue captada súbitamente en este año, con base en docenas de entrevistas efectuadas en los últimos varios días en seis estados de la Unión Americana.
Hablamos de Personas como Percy Matthews, de 25 años de edad, del Lado Sur de Chicago, quien efectivamente votó una vez, pero cuya experiencia pasó tan desapercibida que él no puede recordar con certeza por quién depositó el voto, o precisar cuando menos el año que era. Actualmente un entusiasta demócrata, dice que los días de antes ya se fueron.
Además, Shandell Wilcox, de 29 años de edad, la cual se registró para votar en Jacksonville, Florida, cuando tenía 18 años de
edad, después procedió a pasar por alto cada elección antes de la presente. Ella votó por primera vez el miércoles de esta semana.
Una y otra vez, electores que sufragan por vez primera y otros relativamente nuevos como Matthews y Wilcox, mucho más allá de la edad legal para votar, dijeron sentirse inspirados por la singularidad de la elección de 2008 y el poder del magnetismo de Obama. Muchos también dijeron que aborrecerían dejar de hacer su contribución en lo que podría ser un nuevo capítulo de la historia estadounidense: la oportunidad de votar por un presidente negro.
Battle, por su parte, recuerda haber crecido en el proyecto habitacional de Pruitt-Igoe en San Luis, así como el grado de intimidación que sentían los adultos con respecto al voto, y eso dejó una profunda huella en él. A las mujeres de edad mayor que él conocía, les daba miedo caminar a las urnas, explicó, por temor a ser atacadas.
"Yo no creía que esto fuera para la gente negra, punto", dijo, refiriéndose a la política previa a la era de los Derechos Civiles. "No teníamos derecho alguno, en verdad. Nosotros sencillamente estábamos aprendiendo acerca del voto y todo eso".
Si volvemos al presente, prosiguió: "Yo nunca habría pensado que vería este día. Nunca creí que vería el día en que un afroestadounidense estaría parado en el podio, alistándose para ser el presidente".
El marcado aumento en las filas de los nuevos entusiastas también es el resultado de extensas campañas de registro electoral a lo largo de Estados Unidos y nuevos procedimientos de votación anticipada en muchos estados, lo cual ha facilitado el proceso y lo ha vuelto más accesible.
David Bositis, prominente analista político en el Centro Conjunto de Estudios Políticos y Económicos, en Washington, dijo que los estados con los mayores aumentos en votos anticipados han sido aquellos con la mayor población proporcional de negros. En Georgia, por ejemplo, el segmento negro representó una cuarta parte de todos los electores en la elección presidencial de 2004. En lo que va de este año y tan sólo en lo que a votos anticipados respecta, ellos conforman 35 por ciento de todos los electores.
"Anticipo plenamente una concurrencia histórica de personas negras a las urnas", dijo Bositis. "No solamente es una cuestión de ver a Obama como el primer nominado negro; también se relaciona con que los negros han sufrido considerablemente
bajo la administración Bush y que los negros han sido el grupo poblacional más opuesto a la guerra en Irak". Después, agregó: "Obama es como la cereza en el pastel, pero no es una cuestión meramente relacionada con Obama".
Uno de los electores que depositó su votó anticipadamente en Georgia fue Armento Meredith, de 43 años de edad, quien esperó en una fila por dos horas en el Edificio de Gobierno del Condado Fulton en el centro de Atlanta, a fin de votar por primera vez este jueves. "Es hora de un cambio", dijo Meredith, operador telefónico. "Yo quiero ver algo diferente".
Es probable que el resultado constituya un nivel de participación negra en el proceso electoral que termine siendo más alto que nunca. De sostenerse, comentaron algunos de los entrevistados, eso también pudiera traducirse en un espíritu revigorizado de la democracia en algunas comunidades donde ha estado apagado desde hace ya largo tiempo atrás.
"En la comunidad negra, veo a muchísima gente que había estado apática desde 1984 saliendo a votar", comentó Bob Law, de 63 años, activista en Ciudad de Nueva York y ex anfitrión de un programa radial que trabajó en la campaña del Reverendo Jesse Jackson por la presidencia en 1984, la primera vez que un candidato negro fue un serio contendiente nacional. Pero, en los años que han transcurrido desde esos días, notó, el entusiasmo de los negros había decaído.
"La gente no votaba en el pasado porque no creía que su voto realmente fuera a marca una diferencia", destacó Law. "Cada vez que electores negros sentían que había una razón para emitir su voto, como si pudiera tener algún significado, han sido rechazados".
Eso es exactamente lo que siente Battle, el conserje en San Luis. En el pasado, "Yo sentía que no era demócrata ni republicano, no tenía importancia quién ganara", dijo. "Pero, ¿mi candidato Obama? Pienso que sería un cambio que él ganara. âl habla mi idioma".
Para algunos hombres y mujeres negros, la sensación de orgullo es abrumadora, al igual que el sentimiento de que están participando en lo que podría convertirse en un momento histórico, algo sobre lo que hijos y nietos querrán oír al respecto.
"Me sentiría mal para siempre si yo no saliera a votar esta vez", dijo Wilcox, de Jacksonville, empleado en una cafetería. "Sentiría que no contribuí con mi granito de arena para llevarlo a la presidencia. ¿Cómo le explicaría eso a mi hijita? ¿Acaso le diría, Ah, tuve algo mejor que hacer? Y claro, en parte se debe a que él es afroestadounidense. No obstante, él también dice que habrá un cambio y yo le creo".