En tiempos en que los líderes del mundo entero disertan interminablemente sobre las fórmulas mágicas que han de sacar al globo de la pandemia económica, pareciera que la amenaza terrorista que detuvo la respiración de todo el planeta tan sólo meses atrás, hubiera pasado a un segundo plano. Aprovechando este cuarto de hora en el que los ojos de los cinco continentes se posan sobre las fluctuaciones del Dow Jones y los distintos paquetes de estímulo económico, la red terrorista Al Qaeda ha emprendido una recia campaña para globalizar sus acciones. El recientemente publicado El arte de reclutar Mujahidin da muestra de ello.
La cartilla de 51 páginas, que formula una guía paso a paso para reclutar nuevos miembros y que tiene como propósito la conformación de células terroristas locales fue descubierta por el Centro Contraterrorista West Point del ejército estadounidense en colaboración con la CIA. El hallazgo se hizo a finales de febrero en el portal de Al Qaeda llamado Ecles, donde sus miembros podían tener discusiones interactivas sobre las distintas técnicas y estrategias terroristas.
“La internet se ha vuelto el arma de mayor alcance de grupos terroristas como Al Qaeda, pues no sólo publican sus mensajes y videos en Facebook y YouTube o coordinan acciones usando Google Earth, sino que tienen hasta campos de entrenamiento virtual como en el que encontramos el manual”, explica Brian Fishman, director del West Point, quien comenta que cuando comenzó a monitorear grupos terroristas en la red hace diez años, tan sólo había doce de estos sitios web. Según informes de la CIA, hoy existen más de 6.800. “Aunque se saque de la red este tipos de portales, como se hizo con Ecles, sabemos que por cada uno que cerramos se abrirán cinco más, donde seguramente el manual encontrará su destinatario”.
Lo que ha llamado la atención de la comunidad de inteligencia en EE.UU. sobre el manual El arte de reclutar Mujahidin es que éste no busca nuevos reclutas en las filas del fundamentalismo islámico como es la tradición, sino por el contrario pretende expandir su base más allá de las fronteras del Corán y del mundo musulmán.
“La necesidad de tener militantes en los cuatro puntos cardinales del mundo, que conozcan el terreno, el idioma, pero sobre todo que puedan pasar inadvertidos ante la autoridades locales, es una de las prioridades para Al Qaeda”, explica el investigador.
Lo que busca este grupo terrorista es la formación de facciones in situ, conocidas como la quinta columna, las cuales son imposibles de identificar y por ende de combatir. Para Fishman, “este manual es parte de una sofisticada estrategia para abrir las fronteras del movimiento a personas que habían querido conformar la red, pero que por culpa de la barrera idiomática y religiosa no habían podido hacerlo”. Y esto, concluye, “es realmente peligroso”.