El gobierno israelí comenzó a valorar la posibilidad de emprender una incursión terrestre en Gaza, tras cuatro días de intensos e incesantes bombardeos sobre la Franja. El general Benny Gantz, jefe del Estado Mayor del Ejercito israelí, aseguró que las tropas están ya preparadas y solo aguardan la luz verde del Ejecutivo que dirige Benjamín Netanyahu. El embajador de Israel en Colombia, Yoed Magen, explica las razones que llevan a Israel a atacar Gaza de nuevo.
¿Qué busca Israel con esta nueva operación?
El objetivo de la operación es restaurar la estabilidad y tranquilidad de los residentes de Israel y destruir la infraestructura terrorista dirigida contra el Estado de Israel y sus ciudadanos.
Israel ha llevado a cabo varias operaciones con los mismos objetivos, pero hoy Hamás parece tener una mayor capacidad bélica.
Hamás dedicó desde la operación “Pilar Defensivo” (2012) todo su tiempo y esfuerzos a fortalecer su infraestructura terrorista, aumentando y mejorando su arsenal mortífero. Al mismo tiempo, Irán siguió enviando y financiando armamento a la Franja de Gaza.
¿Qué operación le ha funcionado a Israel en Gaza?
El objetivo de Hamás no ha cambiado. Busca la aniquilación del Estado de Israel a través de la guerra santa. Su Plataforma ideológica lo estipula claramente. Por eso, aunque la organización terrorista fue duramente golpeada en las operaciones de 2008 y 2012, Hamás procuró reconstruir rápidamente sus capacidades para prepararse para la próxima ronda de ataques contra Israel. Esta es su razón de ser.
¿Por qué seguir una zona en la que 1’800.000 personas padecen escasez de alimentos, energía y productos básicos? La ONU ya habla de la gravedad de la crisis humanitaria.
En la Franja de Gaza no existe una crisis humanitaria, ni tampoco la ONU lo califica de esa manera. Lo que hay es un gobierno terrorista que utiliza sus recursos para aumentar su capacidad terrorista en vez de utilizarlos para mejorar las condiciones de la población civil. Israel permite el ingreso a la Franja de todos los productos, a menos que sean utilizados para la construcción de las capacidades militares de las organizaciones terroristas. Por ejemplo, Hamás utiliza el cemento no para construir edificios, sino para construir túneles que sirvan a su infraestructura terrorista contra Israel.
¿De qué depende que Israel decida lanzar una operación terrestre?
De Hamás. Si paran los lanzamientos de misiles contra nosotros, nuestra operación habrá logrado sus objetivos y no habrá necesidad de iniciar una operación terrestre.
¿Qué hacer para acabar con el clima de odio y venganza que generaron los cuatro asesinatos previos a esta ofensiva? ¿No es hora ya de la paz?
El clima de odio es producto de una constante incitación institucional palestina en nuestra contra. Esta incitación está respaldada por el Gobierno de la Autoridad Palestina. Cuando los textos de libros que utilizan en las escuelas palestinas demonizan a los israelíes y borran su nombre del mapa y cuando la educación formal y no formal predica sobre la violencia y el asesinato de judíos, será muy difícil erradicar el odio palestino hacia Israel.
¿Por qué le molestó tanto a Israel el pacto de la OLP con Hamás?
Hamás no reconoce el derecho de Israel de existir, comete actos de terror contra israelíes y busca la destrucción del Estado de Israel. Lo dicen abiertamente. Por eso no puede ser socio para el diálogo y por lo tanto, si forman parte de un gobierno de la Autoridad Palestina, no podemos seguir ese diálogo. La Autoridad Palestina tiene que decidir: o hacer la paz con Hamás o hacerla con Israel.
¿Van a volver a la mesa de diálogo en algún momento?
Yo espero que sí, este es nuestro deseo. Las condiciones para hacerlo están bien claras. La AP tiene que desasociarse de Hamás.
¿Qué le pide Israel a Mahmud Abás?
Que se desasocie de Hamás y deje de buscar excusas para no negociar con nosotros.
¿Cómo se vive en Israel esta situación?
Es un tiempo muy difícil para la población. Su vida cotidiana está totalmente interrumpida. Un 60% del territorio nacional está constantemente bajo ataques de misiles. La gente tiene que estar pendiente todo el tiempo de las sirenas. Tienen muy pocos segundos para encontrar refugio, desde que la oyen hasta que explotan los misiles. La gente lo que quiere es vivir en paz. Hamás se lo niega, tanto a ellos como a la propia población en la Franja.