Se calcula que el ciclón ha afectado de forma directa a casi 770.000 personas, muchas de las cuales esperan alimentos, medicinas, agua potable, sistemas de saneamiento y materiales para poder construir refugios. Según datos del Gobierno de Mozambique, más de 3.100 escuelas, a las que acudían 90.000 estudiantes, han quedado destrozadas, más de 33.500 viviendas están completa o parcialmente destruidas, y se han perdido 500.000 hectáreas de cultivos que estaban a punto de ser cosechados.