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En problemas por una carta a Obama

Una norteamericana le pidió por escrito al presidente de EE.UU. que la ayudara a evitar la deportación de su esposo. La carta terminó en manos de agentes de inmigración.

21 de junio de 2010 - 05:14 p. m.
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Cuando escuchaba al entonces candidato Barack Obama pronunciar su discursos de campaña, la pareja se emocionaba. “Una madre de Kansas y un padre de Kenia”, decía el futuro presidente acerca de sus orígenes familiares, y entonces Hervé Fonkou Takoulo y Caroline Jamieson solían bromear y fantasear con que su hijo llegara a ser como Barack Obama, y dijera en un discurso, jugando con la misma aliteración: “Con una madre de California y un padre de Camerún”.

Pero dos años después, tras negarle una solicitud de asilo, las autoridades norteamericanas insistían en ordenar la deportación de Fonkou, pese a estar casado con una norteamericana y haber terminado sus estudios de ingeniería en la Universidad de Stony Brook.

Preocupada por la posibilidad de que deportaran a su esposo, Jamieson decidió escribirle al presidente Barack Obama el pasado enero. En la carta explicaba que había solicitado la tarjeta verde de legalización de Takoulo, cuando la pareja se casó. Sin embargo, meses antes de que se conocieran, el ingeniero camerunés había solicitado asilo a un juez de Baltimore, quien rechazó la solicitud y ordenó su deportación.

En la misiva, Jamieson le pedía Obama que solicitara la reapertura del caso en Baltimore. Era la única manera, escribió Nina Bernstein, de The New York Times, la semana pasada, “para lograr suspender la orden de deportación y que la pareja pudiera de manera segura acudir a los tribunales de inmigración en Manhattan a fin de demostrar en una entrevista que su matrimonio no era una farsa”.

 Pero a comienzos de junio, seis meses después de enviada la carta, dos agentes de inmigración de Manhattan interceptaron frente de su apartamento a Fonkou. “¿Usted le envió una carta al presidente Barack Obama?”, le preguntó uno de los agentes. Al explicar que sí, que su esposa lo había hecho y que él le había ayudado, lo esposaron y se lo llevaron preso, asegurando que el mismísimo presidente había enviado “la solicitud a revisión, a la Oficina de Aduanas e Inmigración, que la había negado”.

Al ver que la deportación de su esposo era inminente, Jamieson comenzó una campaña exprés para abogar por la liberación de su marido. Pasaron los días y no funcionó, así que acudió a The New York Times. Sólo entonces, cuando los reporteros del importante diario neoyorquino comenzaron a hacer preguntas ante las autoridades migratorias, Takoulo fue liberado.

 Aún es un misterio la manera en la que una carta de pedido de ayuda, de un norteamericano a su presidente, pudo terminar en las manos de autoridades migratorias. Sobre todo, el caso sorprende porque el mismo Barack Obama ha ordenado que no se persiga a ilegales que no tienen récords criminales.

 Por ahora, la pareja continúa buscando la manera de que la orden de deportación sea detenida. Mientras esto no sea posible, no quieren encargar niño. Ése, que podría ser como su presidente.

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