“Los marineros dicen que hemos tenido un maravilloso pasaje hasta ahora. No ha habido ninguna tempestad. Es un tiempo estupendo, aunque muy ventoso y frío”, escribía Esther Hart desde el coloso náutico que horas después se enfrentaría a la desventura del naufragio.
A bordo del Titanic se encontraban esa noche 2.224 personas que realizaban un viaje intercontinental en una de las mayores obras industriales de la época, de todo el aforo inicial sobrevivieron poco más de 700.
Entre el reducido grupo de sobrevivientes, luego de que el barco se estrellara con un iceberg y naufragara cerca de Terranova (Canadá), se encontraban Esther y su hija Eva de siete años portando una chaqueta de piel de oveja que Benjamin, esposo y padre respectivamente, les había brindado para protegerles del clima gélido.
En uno de los bolsillos de la chaqueta anidaba la misiva, que Benjamin se disponía a enviar a la madre de Esther en Essex, Inglaterra, una vez alcanzada tierra firme.
El padre de Eva no correría la misma suerte de su hija, falleciendo junto a muchos otros pasajeros esa fatídica noche del 14 de abril de 1912.
Eva murió en 1996 y la carta fue adquirida por un coleccionista privado cuyo nombre se reservó la casa de subastas, según informó Efe.
Abc muestra una réplica del documento epistolar donde se puede apreciar el membrete de la compañía White Star Line, propietaria del barco accidentado y a un extremo del logo de la compañía, la leyenda “On board R.M.S. ‘Titanic’”.
De acuerdo a Mirror, el texto saldrá a la venta el próximo 26 de este mes.