Su nombre es Nelson Zavala y aspira a llegar a la Presidencia de Ecuador ganando las elecciones del próximo domingo. Si eso llegara a ocurrir, el candidato, representante del Partido Roldosista Ecuatoriano (liderado por el excéntrico expresidente Abdalá Bucaram), prohibiría ciertos “espectáculos de rock” y vetaría la entrada de Marilyn Manson al país. De seguro, Zavala se escandalizó con el show que Manson dio en Quito a finales del año pasado.
Así que el cantante estadounidense no podría volver a Ecuador, porque es normal que sus espectáculos escandalicen a los conservadores, más si son pastores evangélicos, como Zavala. Éste representa la línea más dura de eso que los moralistas llaman “moral”, de una suerte de reconfiguración del estadounidense Tea Party en tierras andinas. Promete rescatar los “valores cristianos”, enseñanzas bíblicas a las que la modernidad ha ido desgastando. Por supuesto, no lo ha dicho explícitamente, si llega a ser presidente los homosexuales bien podrán olvidarse de esa idea del matrimonio entre personas del mismo sexo y las mujeres dejar de pensar en el aborto bajo cualquier circunstancia, sin importar que el embarazo sea producto de alguna atrocidad.
Zavala es el más radical de todos los candidatos y el menos popular entre la gente. Las encuestas dicen que, a pesar de los rezos de su comunidad, difícilmente superará el 1% de la votación, pero él sigue en campaña, luchando, y en los últimos días haciendo frente a un proceso que el Consejo Nacional Electoral le inició por declaraciones xenófobas. La razón, haber afirmado públicamente que “la homosexualidad es un severo trastorno de conducta”. Y fue un poco más lejos, pues también comentó que a la iglesia de la que es pastor han asistido feligreses confundidos sobre su orientación sexual, pero “han tomado la palabra de Dios y han cambiado su sexualidad”.
Frente a esas posturas, el presidente Rafael Correa parece ser un parte de tranquilidad, como Alberto Acosta, exministro de Minas de Correa (actualmente opositor), y el independiente Norman Wray. Los tres están ligados ideológicamente a la izquierda, apoyan la idea de legalizar el matrimonio homosexual y aceptan el aborto en caso de violación o peligro para la vida del bebé o la madre.
Aparte de ellos, hay otros cinco candidatos —Zavala incluido— que defienden la vida más allá de cualquier implicación: el expresidente Lucio Gutiérrez, el magnate Álvaro Novoa, el independiente Mauricio Rodas y el exbanquero Guillermo Lasso. De los cinco, sólo él último tendría posibilidades de obligar a una segunda vuelta electoral, con alrededor del 20% de la intención de voto.
El 56% aproximado de favorabilidad que los sondeos le entregan a Correa hace lucir a la elección predecible, más allá de las críticas según las cuales los datos están influenciados por el Gobierno. Difícilmente tendrá Ecuador un presidente diferente al actual para los cuatro años siguientes, y sus rivales estarán destinados a esperar para saber qué cuota legislativa les corresponde a sus movimientos a partir del domingo, cuando también se elige a los miembros del Congreso.
Las críticas del exministro Acosta a la explotación minera a cielo abierto —impulsada por Correa— pueden ser asumidas por algunos parlamentarios, así como la idea de fortalecer el turismo por encima de la explotación. Lo más seguro es que Correa siga al mando, a pesar de todo esto y a pesar de que a Nelson Zavala no le gusten mucho sus ideas.