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Esclavas sexuales de la II Guerra Mundial, sin consuelo

70 años después del final de la II Guerra Mundial el debate no termina: ¿Hubo esclavas sexuales en el frente de batalla reclutadas por el ejército japonés?

16 de agosto de 2015 - 09:24 p. m.
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Lee Ok-seon era una de las llamadas “mujeres de consuelo”, un grupo conformado por aproximadamente 200.000 japonesas, chinas, coreanas y filipinas que durante la II Guerra Mundial fueron esclavizadas por el ejército japonés y obligadas a mantener relaciones sexuales con los soldados que se encontraban en el frente de batalla. Según relató al Daily Mail, Lee Ok-seon alcanzó a tener hasta 50 relaciones sexuales al día en uno de los prostíbulos militares que, según dijo, estableció el ejército nipón para sus uniformados. Por eso pide una compensación económica y exige que el gobierno japonés reconozca sus culpas.

Algo que ya hicieron en el pasado el primer ministro japonés, Tomiichi Murayama, quien en 1995 ofreció unas “sinceras disculpas” y habló de su “profundo arrepentimiento” por los crímenes cometidos por Japón antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Murayama reconoció que la dominación colonial y la agresión de Japón habían generado terribles sufrimientos a China y a las dos Coreas. Diez años después, fue el ministro conservador Junichiro Koizumi quien rindió homenaje a 2,5 millones de víctimas del conflicto y expresó su “profundo remordimiento” por lo sucedido, y ofreció excusas.

En 1993, el entonces secretario jefe del gabinete japonés, Yohei Kono, ofreció una excusa oficial por la esclavitud sexual durante la guerra y el país estableció un fondo de compensaciones para las cerca de 200.000 víctimas del sistema de prostíbulos organizado por el ejército japonés. Hoy ese fondo ha indemnizado a decenas de mujeres con dos millones de yenes (12.741 dólares). Pero hay muchas que rechazan este pago diciendo que tiene que ser el propio gobierno el que dé esa compensación como gesto de que asume su responsabilidad. “No denunciamos esto por dinero, sino para que Japón acepte sus fallas”, aseguran. Se calcula que hoy sobreviven cerca de 50 exesclavas sexuales, la mayoría entre los 87 y 90 años, muchas con serios problemas de salud por los maltratos y torturas que recibieron.

Lee Ok-seon, de 88 años, recuerda que muchas de las mujeres que el ejército japonés secuestraba preferían suicidarse. “No aguantaban las golpizas y las constantes violaciones. Iban al bosque y se quitaban la vida, pero yo decidí sobrevivir. Intenté escapar cientos de veces, pero siempre era sorprendida y sometida a terribles golpizas”. Maltratos que pasaron su factura, pues Lee no oye y apenas ve. “Yo fui vendida por mis padres a los 7 años para trabajar en un restaurante, a los 15 años soldados japoneses me raptaron para llevarme a trabajar a prostíbulos para soldados. Perdí mis dientes no solo por los golpes sino por las inyecciones que frecuentemente recibía para evitar ser contagiada de sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual”, relató Lee al periódico inglés.

Una historia parecida a la de la coreana Lee Yong-su, que tiene 87 y que fue secuestrada cuando tenía 14 años. “Aunque me resistí cuando me forzaron, me daban palizas y me torturaban con descargas eléctricas”, recuerda la mujer, que dice que tuvo relaciones sexuales con varios hombres al día durante dos años, hasta cuando los japoneses se rindieron en 1945 y pudo volver a su casa, en donde fue rechazada por estar “maldita”.

Sin embargo, historiadores japoneses y buena parte del sector conservador del país creen que no existieron las llamadas “mujeres de consuelo”. Toshio Tamogami, un exjefe de personal de la fuerza aérea nipona y político, le dijo a la cadena BBC que “nunca existieron las mujeres de confort”. Señaló que eran prostitutas voluntarias que recibieron honorarios por sus servicios sexuales. Pero relatos como el del soldado japonés Masayoshi Matsumoto, respaldan la versión de las víctimas. “Había seis mujeres de consuelo para nuestra unidad. Una vez al mes comprobaba que no tenían enfermedades de transmisión sexual. Las coreanas eran para los oficiales. Así que los soldados rasos atacaban las aldeas raptando a mujeres, violando y matando”, le contó a BBC.

Según historiadores estadounidenses, los altos mandos japoneses iniciaron una campaña de esclavización de miles de mujeres desde 1930. “Era un sistema de esclavitud sexual militar, ellas eran secuestradas, golpeadas, violadas y obligadas a proveer servicios sexuales al ejército japonés”, de acuerdo con Amnistía Internacional que en 2008 inició una campaña para que el gobierno japonés asuma su responsabilidad en uno “de los mayores casos de trata de seres humanos registrados en el siglo XX”.

Un tema que ha complicado las relaciones de Japón con China y Corea del Sur, particularmente desde 2012 cuando Shinzo Abe llegó al poder. El primer ministro japonés ha realizado frecuentes comentarios sobre hechos históricos relacionados con las agresiones bélicas niponas. China afirma que más de 20 millones de sus ciudadanos murieron debido a la invasión japonesa, la ocupación y las exacciones cometidas por el ejército nipón. En Corea del Sur más de 2.000 mujeres declararon haber sido víctimas de crímenes sexuales por parte de los militares japoneses.

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A principios de este año, en una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en Washington, el primer ministro japonés expresó una gran pena por el sufrimiento causado por Japón durante la II Guerra Mundial. En su intervención, Abe no negó que hubiera coreanas sirviendo como “mujeres de confort” cerca de los frentes bélicos en China y en el sureste de Asia, pero aseguró que no hay pruebas de que fueran coaccionadas o que el ejército japonés participara en su reclutamiento y encierro. Palabras que aumentaron el malestar.

El viernes, durante el discurso con ocasión de la capitulación japonesa en el 70 aniversario del fin de la II Guerra Mundial, Abe aseguró: “Guardaremos grabado en nuestros corazones ese pasado donde la dignidad y el honor de numerosas mujeres fue gravemente herido durante los conflictos del siglo XX”. En vez de ofrecer disculpas directamente, Abe recordó las que algunos antecesores en su cargo hicieron públicas en el pasado. Algo que no le pareció suficiente a Pekín.

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“China insta a que Japón reflexione sobre su historia de agresión, se adhiera a la vía del desarrollo pacífico y tome medidas concretas para ganarse la confianza de sus vecinos”, señaló la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying. Por su parte, Corea del Sur aseguró que estudia al detalle las palabras del Primer Ministro. Las víctimas prefieren guardar silencio.

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