Fuentes del Gobierno español recalcaron hoy que, pese a que se deben respetar las discrepancias sobre el fondo de un asunto, no se debe perder el respeto y entrar en el terreno de los insultos personales y aún menos cuando se trata de un expresidente del Gobierno de España.
Este viernes, desde Washington, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, reprochó al expresidente de España, Luis Rodríguez Zapatero, de tener un «problema muy grande de comprensión».
«Mi consejo, es un consejo nada más: que no sea imbécil. Es un consejo importante, bueno, creo que le puede hacer mucho bien», afirmó en una entrevista con la cadena de televisión internacional NTN24.
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Con estas palabras, Almagro reiteraba sus críticas a las palabras de Zapatero en una entrevista con Efe en Brasil el pasado 15 de septiembre, en la que el expresidente español vinculó la intensificación del flujo migratorio de venezolanos por varios países de Latinoamérica a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.
Debido a las declaraciones de Almagro, el Ministerio de Asuntos Exteriores español presentará una protesta vía diplomática ante la OEA por los «gravísimos insultos» de su secretario general a Zapatero.
«El expresidente Zapatero no representa al Gobierno español, no le hemos encargado ninguna negociación, y su trabajo de mediación lo hace estrictamente a título personal y a su buena voluntad», dijo en Nueva York el ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, en una atención a los medios españoles en la Misión de España en Naciones Unidas antes de la Asamblea General de esta semana.
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No obstante, Borrell agregó de forma contundente que «el Gobierno no puede asistir tranquilamente a los gravísimos insultos por parte de una persona con un relevante papel institucional».
Por este motivo, apuntó el ministro, «vamos a presentar una protesta por vía diplomática y un comunicado del ministerio, porque no podemos aceptar que se llame a Zapatero el ‘sumum’ de la imbecilidad, ese no es un lenguaje aceptable. Se puede discrepar de los criterios políticos, pero no se puede llegar a esas descalificaciones personales».