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Fin al arsenal químico de Siria

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas calcula que para junio de 2014 las sustancias letales habrán desaparecido.

18 de diciembre de 2013 - 05:02 p. m.
Una demostración del desmantelamiento de armas químicas, realizada en un laboratorio de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas en Alemania. / AFP
Foto: AFP - PHILIPP GUELLAND
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Hace cuatro meses, el mundo estaba conmocionado con las imágenes de personas que sufrían ataques respiratorios y otros síntomas, como reacción a supuestos ataques perpetrados con armas químicas por parte de las fuerzas que apoyan al régimen de Siria. Para entonces, el gobierno estadounidense afirmó que el presidente sirio, Bashar Al Assad, había cruzado “la línea roja” y planteó a sus aliados realizar una intervención militar directa para acabar con la guerra en el país árabe. Hoy, mientras sigue creciendo la cifra de muertos en enfrentamientos, la crisis de las armas químicas está a punto de llegar a su fin.

El plan para la destrucción de ese arsenal ha sido presentado por la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con sede en La Haya. La operación se iniciará hoy y se calcula que las principales armas estén destruidas a finales de marzo del próximo año, y que para junio la totalidad del arsenal haya desaparecido.

El director de la OPAQ, Ahmet Üzümcü, aseguró que las armas químicas, guardadas en 12 depósitos, serán trasladadas en camiones rusos al puerto sirio de Latakia, en la costa mediterránea, bajo el control de satélites y sistemas de posicionamiento global estadounidenses y cámaras de vigilancia chinas. Las fuerzas armadas sirias estarán encargadas de garantizar la seguridad durante el traslado.

El conflicto armado que sigue vivo (desde el domingo han muerto al menos 135 personas, incluyendo decenas de niños, en Alepo), puede ser la razón para que el transporte de las armas sufra retrasos o corra graves riesgos. Como dijo Üzümcü, los combates en la región de Qalamoun, por donde pasa la carretera desde el norte de Damasco hacia Homs y Latakia, «supone riesgos para la ejecución temporal de la operación». El mayor peligro es que las sustancias tóxicas caigan en manos de grupos terroristas.

Si las armas llegan a Latakia, una flota de barcos de Dinamarca y Noruega las llevarán desde allí hasta un puerto de Italia, para luego embarcarlas en el buque Cape Ray de la marina estadounidense. A bordo de esta embarcación, en alta mar, las armas serán destruidas, según la OPEQ.

La destrucción de este arsenal, si se concreta, será uno de los únicos logros políticos respecto a Siria en que se alcanza un consenso entre EE.UU. y Rusia (aliado de Damasco). Ese acuerdo, aún sin aplicarse, ya ha flexibilizado las posiciones respecto a la guerra en el país árabe. Además, los recientes acercamientos entre Washington e Irán (otro importante aliado de Bashar Al Assad) también han sembrado esperanzas en una salida política que ponga fin a un conflicto que ha dejado más de cien mil muertos en casi tres años. Todas las intenciones están puestas en la Conferencia de Paz de Siria, que se realizará el próximo 22 de enero en Suiza.

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