Una enfermera que trabajaba con él, disgustada por los calificativos que había hecho con respecto a su sobrepeso, encontró los datos del doctor en la base de datos de la Interpol. Según la página, las autoridades de Kigali, Ruanda, lo buscan por su posible participación en el genocidio que cobró la vida de más de 800.000 personas en 1994.
Las autoridades locales tan pronto se enteraron de que Rwamucyo era requerido por genocidio y crímenes de guerra terminaron su contrato.
Pero el escándalo adquirió un nuevo rumbo cuando se comprobó que el médico tiene un permiso de residencia vigente. “Espero que el Estado verifique si este señor es un criminal o no. Si lo es, no tiene nada que hacer aquí en Francia”, le dijo Rémi Pauvros, alcalde de la ciudad, a la emisora France Info.
Además, Rwamucyo aparece en una lista de criminales de guerra ruandeses que viven en Francia con la cual el Colectivo de Demandantes Civiles por Ruanda, una organización de víctimas, ha demandado al Estado francés.
“Era un ideólogo. Para nosotros es uno de los planificadores del genocidio de los tutsis. Hay testimonios de gente que le conocía”, aseguró Alain Gauthier, líder del colectivo, a un canal de televisión local.
El acusado, quien aún no ha sido capturado, negó cualquier vínculo con la matanza. “No participé ni de cerca ni de lejos. No veo por qué me tendría que detener la justicia”, le dijo al canal France 2.