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Francia ¿una cuna de jóvenes yihadistas?

El caso del verdugo francés que apareció en el video de ejecución de Peter Kassig por parte del Estado Islámico lanza una alerta. Unas mil personas se estarían dedicando en el país a reclutar guerreros para causas extremistas.

18 de noviembre de 2014 - 09:13 p. m.
Maxime Hauchard (derecha) el joven francés identificado en el video. / AFP
Foto: AFP - –
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«No se fue para hacer daño», afirma René, una vecino y amigo de los padres de Maxime Hauchard, el francés identificado como uno de los verdugos del grupo del Estado Islámico que decapitaron el fin de semana pasado a cerca de 20 prisioneros sirios y al cooperante estadounidense de 26 años (secuestrado desde octubre del año pasdo) Peter Kassig.

«Era un muchacho bueno, que no causaba problemas. Ellos debieron drogarlo» dice su esposa, Jeannine, al borde del llanto tras recordar al niño que jugaba con sus nietos en Bosc-Roger-en-Roumois, un pueblo de Normandía (noroeste) donde viven. El joven Maxime, hoy mundialmente conocido con su barba e indumentaria militar, característica del EI, no es el único caso de esta suerte de conversión gratuita al yihadismo. Helene, una joven de 17 años cuya metamorfosis entre adolescente promedio y radicalización islámica fue contada por la prensa francesa a principios de octubre, regresa ahora a las primeras planas, así como la historia de David Drugeon, al que un dron norteamericano mató a principios de noviembre tras enfilarse entre los fundamentalistas, no son sin duda representativos de la mayoría de los aproximadamente mil franceses implicados en las filiales de reclutamiento yihadista entre Siria e Irak.

Existen características comunes entre ellos: de familia atea o católica, se convirtieron al islam siendo muy jóvenes. David se convirtió a los 13 años; Helene, a los 15, y Maxime a los 17. Antes, el discurso del islam radical convencía en general a jóvenes frágiles social y familiarmente. «Hoy, ese discurso alcanza a jóvenes de familias muy diferentes», señala la directora del Centro de Prevención de Derivas Sectarias ligadas al Islam (CPDSI), Dounia Bouzar. Bouzar es especialista en religiosidad y coautora de un reciente informe sobre los jóvenes yihadistas franceses, en el que también participaron Christophe Caupenne, un exnegociador de la policía de élite y Sulaymân Valsan, un profesor.

Los tres trabajaron sobre los datos relativos a 160 familias que recurrieron al CPDSI desde febrero para tratar de impedir el adoctrinamiento de sus hijos y su partida hacia Siria o Irak. El 80% de esas familias se declaran ateas, y el 67% forman parte de la clase media. El segmento de edad más concernido es el de 15-21 años (63%), según el mismo informe, que señala que internet fue el medio de adoctrinamiento en el 91% de los casos.

Atraer a los jóvenes

«Los nuevos discursos terroristas afinaron sus técnicas de adoctrinamiento controlando internet, a tal punto que logran proponer una oferta que llega a jóvenes totalmente diferentes», afirman los autores en el informe. La investigación reveló «cinco mitos» eficaces para el reclutamiento: el modelo de «caballero heroico» que funciona con los muchachos; la partida en nombre de una «causa humanitaria», que toca a las jóvenes menores; el «portador de agua», que designa a los que buscan un líder; la referencia al videojuego «Call of duty», para los jóvenes que quieren combatir. Al final se trata de escenarios que resultan atractivos a personalidades «sin límites».

De acuerdo con un informe del diario Le Monde, los «conversos» tienen un lugar creciente entre los efectivos del Estado Islámico. El 23% de los 376 franceses que combaten en Siria no fueron educados en la cultura musulmana. Jean-Pierre Filiu, especialista en el mundo islámico señaló que esas conversiones radicales aumentan al amparo del desconocimiento del islam. Y los jóvenes conversos tienen por misión atraer a otros jóvenes. «Reclutan a su alrededor. Por eso hoy no hay un perfil típico del yihadista, sino una yuxtaposición de categorías diferentes: familias ateas, católicas, musulmanas, unidas, desunidas, socialmente integradas o no”.

La policía francesa anunció también que investiga la posibilidad de que un segundo ciudadano francés formara parte de los verdugos del EI que aparecía en el vídeo del grupo yihadista. Se trataría de un joven converso de apenas 22 años.

 

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