Los intensos combates no cesan. Gaza está desierta y lo único que se escucha es aviones, explosiones y fuego de ametralladoras. Decenas de edificios, casas y mezquitas fueron destruidas por las bombas y por el avance, por segundo día, de los soldados y los tanques israelíes. El panorama, según periodistas consultados por las agencias internacionales en la zona, es de destrucción y muerte: 34 palestinos han perdido la vida en las últimas horas y 140 han quedado muy mal heridos. Según datos del ejército israelí, de su lado sólo se ha presentado una baja.
Imágenes de televisión mostraron a tropas israelíes con aparatos de visión nocturna y camuflaje, marchando en una sola fila. Bombardeos de artillería precedieron su paso y avanzaron por campos y cultivos, siguiendo a perros detectores de bombas que se aseguraban de que sus rutas no estuvieran llenas de trampas explosivas. El ejército israelí dijo que sus soldados mataron o hirieron a decenas de milicianos, pero, según el gobierno palestino, las principales víctimas han sido civiles.
La estrategia de Israel era clara: aislar completamente a Gaza. Y ayer lo consiguieron. Cerca de 80 carros de combate, vehículos blindados y excavadoras israelíes tomaron posición en el antiguo asentamiento judío de Mitzarin, unos tres kilómetros al sur de la capital de Gaza, desde donde se coordinan las operaciones.
Según fuentes israelíes, la ciudad ya está rodeada y el paso entre las zonas norte y sur de la franja, donde viven un millón y medio de personas, está cortado. Hoy ya no es posible transitar la zona. Esta táctica de dividir el territorio —de 40 kilómetros de largo por 15 de ancho—, tiene como finalidad cerrar las vías de comunicación y de aprovisionamiento de Hamas y otros grupos armados.
Israel domina los espacios aéreo y marítimo de Gaza. Y su superioridad por tierra es apabullante. Se enfrentan la tecnología más sofisticada contra la determinación total de las milicias islamistas. Aunque, a ciencia cierta, nadie sabe el arsenal que ha podido acumular Hamas en año y medio de control absoluto de Gaza,
Civiles en riesgo
Uno de los ataques más cruentos les costó la vida a una madre y sus cuatro hijos, dos de ellos de apenas uno y dos años, quienes murieron en un bombardeo aéreo en el este de la ciudad de Gaza. Según dijo a Efe Hasan Yalaf, viceministro de Sanidad palestino y director general del hospital de Shifa, gran número de los fallecidos desde el inicio anoche de la invasión terrestre han sido civiles.
“Israel dispara contra las casas y los mercados”, dijo. Yalaf denunció que la situación en Shifa, el principal hospital de la franja, es “dramática”, ya que el centro médico lleva más de 48 horas sin suministro eléctrico y no cuenta con medicinas ni personal para hacer frente a la emergencia.
“Llevamos dos días funcionando con los generadores, que pueden parar en cualquier momento porque no tenemos reservas de combustible”, dijo el viceministro de Sanidad palestino.
Israel no permite el paso de ayuda humanitaria. “Los puestos fronterizos con Gaza permanecerán cerrados”, aseguró a Efe Peter Lerner, portavoz del Ejército israelí para la Administración Civil de los territorios ocupados. Según Lerner, el cierre de fronteras a los alimentos y medicinas se debe a que la incursión terrestre ha dejado al ejército sin capacidad operativa para manejar los pasos fronterizos. “Esperamos poder abrir los puestos hoy”, indicó.
La ayuda humanitaria tampoco llega desde el paso fronterizo con Egipto, el otro acceso a la Franja. Según denunció Mohamed Shusha, gobernador de la región egipcia del norte del Sinai, las autoridades israelíes tampoco permiten el acceso de ayuda desde ese punto. Egipto, asegura, tiene preparada ayuda humanitaria para enviar a Gaza, pero los bombardeos israelíes impiden su paso. Alrededor de treinta camiones cargados con medicinas y equipos médicos esperan en la parte egipcia del paso de Rafah hasta que puedan cruzar la frontera.
La situación en el interior de la franja es desesperada, tras ocho días de bombardeo aéreo y el segundo día de ofensiva terrestre. Las agencias humanitarias que operan en la zona aseguran que el agua empieza a escasear, así como la comida. De la misma forma, las autoridades sanitarias denuncian la falta de medicina para tratar al torrente de heridos que llegan a los hospitales.
“Era algo inevitable”
Ante la lluvia de críticas por parte de la comunidad internacional, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, aseguró que la invasión de la franja de Gaza era “una operación inevitable”. Así lo afirmó este domingo a las madres de 2.000 soldados que fueron enviados a luchar cuerpo a cuerpo en la Franja de Gaza.
Lo más grave es que el principal organismo internacional, Naciones Unidas, fue incapaz de sacar una declaración del Consejo de Seguridad en la que se pidiera el cese inmediato del fuego entre Israel y Hamas. Alejandro Wolff, viceembajador de Estados Unidos —país que bloqueó la resolución— aseguró que su gobierno no veía posibilidades de que Hamas cumpliera con los puntos que planteaba el documento que se pensaba aprobar.
Varios gobiernos de todo el mundo le pidieron a Israel cesar los ataques, pero hasta ahora eso parece imposible. El propio presidente israelí, Shimon Peres, descartó un alto al fuego.
Más aún, el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, le reiteró anoche a Hamas que la operación “no será fácil ni breve”. “No estamos hambrientos de guerra, pero no toleraremos una situación en la que nuestras ciudades son objetivo constante de Hamas”.
“El precio de esta incursión va a ser muy caro”, replicó un portavoz del grupo islámico que tiene el poder en Gaza, que prometió convertir la franja palestina “en un cementerio para el enemigo sionista”.