Durante prácticamente tres semanas, los dos principales candidatos, Nana Akufo-Ado, del Nuevo Partido Patriótico (NPP) y John Evans Atta Mills, del Congreso Nacional Democrático (CND) han continuado con sus campañas electorales, que, según los analistas, han estado plagadas de mensajes negativos.
Los ciudadanos de Ghana se enfrentan a una de las elecciones más competitivas de su historia, después de que Akufo Ado se hiciera con 49,13 por ciento de los votos, y su opositor, Atta Mills, consiguiera un 47,92 por ciento del sufragio en la primera vuelta.
Después de la violencia que se desató tras las elecciones de Kenia y de Zimbabue y el reciente golpe de estado de Guinea Conakry, uno de los principales objetivos de las autoridades ghanesas es que los comicios se desarrollen pacíficamente.
El coordinador de las Fuerzas para la Seguridad Nacional, Sam Amoo, declaró ayer que unos 8000 miembros de su organismo estarían presentes en varios puntos clave para controlar y detener a cualquiera que intente perturbar el proceso de votación.
Sin embargo, Amoo ha tomado una polémica medida de seguridad al cerrar las fronteras de Ghana sólo dos días antes de que se celebren los comicios.
Según el partido opositor NDC, ésta decisión ha sido tomada con el objetivo de perjudicar a sus votantes, que cruzan la frontera con regularidad hacia la vecina nación de Togo.
A la tensa situación electoral se une el hecho de que, después de la victoria del NDC en el Parlamento tras las elecciones generales de hace tres semanas, si Akufo Ado, del partido gubernamental, se hace con la Presidencia, tendrá que lidiar con una Asamblea Nacional prácticamente dominada por la oposición.
Los 12,4 millones de ghaneses que están inscritos en el censo electoral podrán acudir a los más de 22.000 puestos electorales, mientras que se prevé que los resultados se conozcan 48 horas después de que finalice la votación.