La segunda compañía farmacéutica más grande del mundo, GlaxoSmithKline (GSK), está en el ojo del huracán, pues se conoció que durante seis años realizó sobornos a funcionarios y médicos chinos con el fin de aumentar su nivel de ventas de forma ilegal.
Según información revelada por EFE, el sorpresivo incremento en la producción de la Agencia de Viajes Internacional Linjiang dio las primeras pistas que llevaron a la policía de ese país a descubrir toda una red de sobornos millonarios.
South China Morning Post, un periódico local asiático publicó en su edición que la agencia de viajes más fuerte de la farmacéutica británica evidenció un repentino aumento en sus ingresos el año pasado. La cifra llamó la atención de los investigadores, teniendo en cuenta que eran superiores a los 100 millones de yuanes, unos 12,4 millones de euros o US$ 16,2 millones.
Los resultados de las investigaciones lograron identificar que la Agencia de Viajes era una de las firmas locales que usaba GSK como intermediaria para llevar a cabo sobornos a hospitales y empresas por valor de casi 3.000 millones de yuanes, más o menos $917.000 millones, a cambio de que los galenos recetaran sus medicamentos.
El personal de ventas de la compañía sería el encargado de hacer los numerosos sobornos a médicos en el país oriental para cumplir el objetivo, al menos entre 2004 y 2010, por lo que fue considerada toda una red de corrupción.
El jefe de investigaciones de delitos económicos del Ministerio de Seguridad Pública en China, Gao Feng, afirmó que tienen muchas razones para sospechar que las operaciones que realizaban eran con dinero ilegal, que “GSK ha estado transfiriendo dinero a más de 700 agencias de viajes y consultoras desde 2007 además que «para aumentar los precios y el volumen de ventas de sus medicamentos, la compañía ha tomado algunas acciones ilegales».
La central de GlaxoSmithKline en Londres está dispuesta a cooperar con las autoridades: “Hemos detenido inmediatamente el uso de las agencias de viajes identificadas hasta ahora en esta investigación, y estamos llevando a cabo una revisión a fondo de todo nuestro historial de transacciones relacionadas con el uso de agencias de viajes”, aseguró la compañía.
Xinhua, una agencia de China, explicó que ya hay cuatro altos directivos detenidos: Liang Hong, vicepresidente y director de operaciones; Zhang Guaowei, director de recursos humanos; Zhao Hongyan, director de asuntos jurídicos y Huang Hong, director de desarrollo de negocios.
El representante legal de Linjiang, Weng Jianyong, que también está detenido, admitió que la Agencia hizo llegar más de 20 millones de yuanes (2,4 millones de euros, US$ 3,2 millones) en sobornos a directivos de la farmacéutica “mediante varios canales”, pero no se ha especificado en detalle, cuáles.
Pero esta no es la única crítica para la empresa británica. Los investigadores también acusan a los directivos de GSK de evadir impuestos mediante la emisión de facturas falsas. Revelaciones que llegan después de que a finales de junio, la policía china llevara a cabo arrestos y registros entre directivos de la multinacional y las agencias de viaje en las ciudades de Shanghái, Changsha y Zhengzhou.
Motivo por el cual el año pasado GlaxoSmithKline acordó con el Departamento de Justicia de Estados unidos el pago de una multa de US$ 3.000 millones correspondientes a diferentes delitos, entre los que se incluyen, falsear u ocultar información, sobornar a médicos, viajes y gastos de reuniones y comercio de favores sexuales.
Si Glaxo es hallado culpable la multa podría ascender de $ 5 a $ 10 millones, según cálculos de Kepler Capital Markets, cifras basadas en las multas que se pagan en China por violaciones similares.
El panorama que se muestra oscuro haría pensar que la compañía británica está al borde del colapso. Sin embargo, Fabián Wenner, analista de capital de salud Kepler en Zurich, aseguró que: «A pesar de estar involucrado en delitos y se asocia con acciones ilegales que perjudica claramente la reputación de GSK, dudo que esto será de impacto significativo para la compañía», y añadió: «No he hablado con cualquier inversor que esté preocupado sobre esto».