El Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos pidió el jueves la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU para «poner fin a la violencia y el derramamiento de sangre» en Libia y puedan ser llevados los responsables ante la Justicia.
El Ministerio emiratí de Asuntos Exteriores, en un comunicado, condenó con firmeza la violencia y la destrucción de la infraestructura libia, e hizo un llamamiento a las autoridades de Trípoli para cesar de inmediato el derramamiento de sangre.
Por su parte, el presidente de los Emiratos, Jalifa bin Zayed al Nahyan, encargó a una fundación que haga llegar ayuda urgente a la población libia que se ha visto afectada por la rebelión contra el régimen de Muamar el Gadafi.