Según la oficina del Alto Comisionado para Refugiados de las Naciones Unidas, aproximadamente dos millones de personas se desplazaron desde la invasión de marzo del 2003, la mayoría a países árabes cercanos como Jordania y Siria.
Otros dos millones de habitantes siguen viviendo en Irak a pesar de haber sido trasladados a la fuerza. Algunos se fugaron de sus casas antes de la caída de Saddam Hussein, otros después.
El experto en Irak del Centro de Supervisión de Desplazados Internos con sede en Ginebra, Karim Khalil, declaró que esta crisis “Afecta todos los aspectos de la vida de uno, el acceso a alimentos, a documentos, a la educación, a servicios legales y de salubridad”.