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«¿Hacia dónde nos llevan?» Confusión en la frontera entre Croacia y Hungría

Miles de refugiados vivieron hoy momentos de angustia en el norte de Croacia al ser subidos a autobuses que los llevaron a la frontera húngara, desde donde esperaban ser trasladados a Austria.

EFE
18 de septiembre de 2015 - 02:42 p. m.
EFE
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 «Y ahora, ¿hacia dónde nos llevan?», se preguntaban esta mañana con angustia cientos de refugiados de guerra varados en Beli Manastir, una ciudad del noreste de Croacia, al ser subidos a autobuses con destino incierto.

Escoltado por la policía croata, el convoy de autobuses fue finalmente hasta Baranjsko Petrovo Selo, una localidad justo al lado de la frontera de Hungría.

En medio de un calor asfixiante, los refugiados, entre ellos muchas familias con niños pequeños, fueron acordonados por la policía croata, que además alejó a la prensa del lugar.

«¿Hacia dónde nos llevan? ¿Hasta dónde los llevan?», preguntaban una y otra vez muchos refugiados, en su mayoría sirios, afganos e iraquíes, tras bajarse del autobús en medio de la confusión.

Habían llegado anoche desde el sur de Serbia, después de atravesar Macedonia, procedentes de Grecia, adonde habían llegado en botes desde la costa turca.

Pensaban que iban a ser llevados por lo menos hasta la vecina Eslovenia, desde donde ya no es tan lejos hasta Alemania, el destino más deseado por los refugiados.

Sin embargo, lo que ocurrió es que una veintena de autobuses húngaros los fueron a recoger para llevarlos a Beremend, a unos cinco kilómetros de la frontera.

«Mi hija ha pasado la noche en el hospital con fiebre, y ahora nos montan en un autobús sin saber adónde vamos», dijo a Efe Swaleen, una madre siria de 37 años, que llevaba en brazos a su pequeña de cuatro años, con una terrible tos por un resfriado que sufre.

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La información fue más que confusa, con los agentes croatas herméticos, al igual que los conductores de autobuses húngaros que venían a recoger a la gente.

Uno de los pocos que sí tenían hoy las cosas claras es Zoran Kranjcec, teniente de alcalde de Beli Manastir, una ciudad de unos 10.000 habitantes situada cerca de la frontera húngara.

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Estuvo todo el día acondicionando unas instalaciones del Ejército croata en desuso donde se ha instalado electricidad y agua potable para acoger a los refugiados que vayan llegando desde Serbia.

«Anoche estuvimos desbordamos. Había más de 3.000 personas en el campamento y otras 2.500 en los suburbios de la ciudad», explicó el edil a Efe.

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En este improvisado campo de refugiados, de unas diez hectáreas, la Cruz Roja repartió hoy agua y alimentos.

Las autoridades de Beli Manastir improvisaron además un hospital de campaña en la ciudad, donde se atendió sobre todo a los niños deshidratados y aquejados de enfriamiento, así como a adultos con lesiones en los pies.

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«Sabemos que no dejará de venir más gente, así que estamos preparándonos para acoger al mayor número posible. Están huyendo de la guerra, no se merecen dormir en la calle», sentenció Kranjcec.

Croacia ha recibido en los últimos tres días a más de 15.000 refugiados procedentes de Oriente Medio, un número que ha superado con creces las capacidades de las autoridades locales, según ha reconocido el propio primer ministro croata, Zoran Milanovic.

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