El presidente Barack Obama, durante su última visita a Israel, advirtió que el uso de armas químicas por arte de las fuerza de Al Asad supondría no solo una amenaza para la estabilidad regional, sino que al utilizar dicho arsenal Siria estaría “cruzando un línea roja” que podría traerle represalías mayores a las sanciones económicas que ya se han impuesto contra Damasco. “Eso cambiaría mi cálculo, eso cambiaría mi ecuación”, declaró Obama en agosto, dando a entender que EE.UU. podría decidirse a apoyar más directamente a los rebeldes -hasta ahora lo ha hecho mediante financiación y suministro de algunos equipamientos-.
Los servicios inteligencia israelíes, después de la visita del mandatario estadounidense, han afirmado tener evidencia suficiente del uso de armas químicas por parte de las fuerzas leales a Al Asad. Sin embargo, hasta ayer EE.UU. había evitado hablar sobre tales evidencias.
La misiva enviada por Rodríguez habla de una “variable certeza” sobre estos hechos en Siria, con evidencias basadas en parte en “muestras fisiológicas”, pero de origen no confirmado. No obstante, también asegura que las “evaluaciones de inteligencia” sobre el uso de armas químicas en Siria aún no son “suficientes” y señala que son necesarios «hechos creíbles y confirmados» para tomar decisiones.
La Casa Blanca intenta manejar el asunto con cautela, para no caer en errores como la presunción de la existencia de armas de destrucción masiva en irak, que desató la invasión estadounidense a ese país. Para algunos destacados congresistas republicanos, no hay duda de que esta revelación equivale al cruce de la línea roja. Han reclamado acciones contundentes e inmediatas. McCain y Graham pidieron que se establezca una zona de exclusión aérea similar a la que se impuso en Libia, para que Al Asad no pueda utilizar la aviación contra los rebeldes. También proponen que se entreguen armas a algunos grupos de oposición y que se traten de destruir los arsenales de armas químicas del régimen, que, en opinión de Graham, “tienen capacidad de matar a miles, si no millones, de personas”.