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Herencia michoacana

El general (r) colombiano Óscar Naranjo es señalado por la oposición mexicana como instigador de las autodefensas.

20 de enero de 2014 - 05:01 p. m.
Miembros de las autodefensas de Michoacán hacen guardia en la que fuera una de las propiedades de Enrique Plancarte, líder de los Caballeros Templarios. / EFE
Foto: EFE - Ulises Ruiz Basurto
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El estado de Michoacán pasa los días más tranquilos del mes. El acuerdo al que llegaron las autodefensas locales con el gobierno federal y estatal ha apartado de las primeras planas los hechos de violencia registrados la semana pasada y han reducido la angustia de las comunidades, resueltas a apoyar la idea de que los civiles armados continuarán teniendo el control de las regiones, obtenido semanas atrás a fuerza de disparos.

La tensión sigue presente, como parte de una extraña cotidianidad que ha llevado a las fuerzas oficiales a reconocer el dominio territorial y de autoridad de 16 municipios en Michoacán, siempre y cuando las autodefensas no exhiban su arsenal de manera pública. Es como si la guerra entre la Policía Comunitaria Tepalcatepec —la organización que agrupa a las autodefensas michoacanas— y los Caballeros Templarios —el cartel criminal contra el que se alzaron— estuviera en pausa. Más con las buenas noticias que se dieron ayer: la captura de Jesús Vásquez, alias “El Toro”, uno de los siete líderes de los templarios.

No obstante, mientras en el terreno las comunidades hacen un esfuerzo por retornar a la normalidad, en el debate político nacional las críticas se mueven en avalancha contra el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, a quien los hechos de Michoacán le han valido su más grave crisis en materia de seguridad en poco más de un año de gobierno.

Uno de sus opositores, Alejandro Sánchez Camacho, secretario general del Partido de la Revolución Democrática (PRD), ha sido un arduo crítico durante los últimos días, en los que ha puesto en el centro del debate a un colombiano: el general retirado de la Policía Nacional de Colombia Óscar Naranjo. Al llegar a la Presidencia de México, Peña Nieto contactó a Naranjo para que se convirtiera en un asesor para el tema de seguridad, argumentando que su experiencia como director general de la Policía colombiana sería valiosa para su país.

Sánchez Camacho, tal y como evidenció en una entrevista con la emisora Blu Radio, sospecha que el auge de las autodefensas en Michoacán podría tener el sello de Naranjo y lanzó una “hipótesis”: “Naranjo es el representante de ese método, de ese instrumento de actuación, así lo demuestra de manera clara y contundente la experiencia en Colombia. La formación de grupos paramilitares en Colombia que posteriormente se salieron de control. Tenemos en México esa preocupación de que esos grupos quieran reproducirse en nuestro país”. En opinión del secretario del PRD, quien rechaza la aceptación oficial de las autodefensas en Michoacán, pidió una investigación para que en caso de que se hallen nexos, el general colombiano sea expulsado de México.

En septiembre de 2013, en un foro de seguridad organizado por el Colegio de México, Naranjo opinó del tema que para entonces ya se robaba la atención de Michoacán: “Hay maneras de aproximarse a este fenómeno, pero hay que ser cuidadoso, porque a veces aproximarse al fenómeno es para tratar de justificarlo y no sólo explicarlo sino legitimarlo. Yo francamente creo que en una sociedad y en un Estado de derecho es imposible aceptar que un ciudadano se arme para hacer justicia”.

El profesor Salvador Maldonado, del Colegio de Michoacán, considera que los antecedentes de las autodefensas en México están más atrás de la llegada de Enrique Peña Nieto a la Presidencia. “Esta especie de policías comunales incluso se da por usos y costumbres en ciertas regiones del estado. Tal es el caso del municipio de Cherán”. El caso citado por Maldonado es el de una población tradicionalmente indígena que estableció una guardia comunal para velar por su seguridad, por encima de las fuerzas oficiales. La intención de la comunidad era defender sus bosques de la presencia de miembros de organizaciones narcotraficantes. El caso se convirtió en un paradigma en México, luego de que en 2011, constitucionalmente, la comunidad obtuviera el aval para defenderse e incluso el derecho a elegir su propio Consejo Mayor del Gobierno Comunal, que es una suerte de máxima autoridad en la región.

El caso de Cherán también es citado por el vocero de las autodefensas michoacanas, Estanislao Beltrán, quien abiertamente admite no conocer el caso colombiano y reconoce que su levantamiento contra los Caballeros Templarios no es el primer caso de policías comunales en el estado: “ellos (la comunidad de Cherán) se encargan de cuidar el pueblo, vigilar y proteger a su comunidad. Eso se ha manejado desde sus ancestros”.

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Las acusaciones de Alejandro Sánchez Camacho no son las primeras que en México caen sobre el nombre del general Óscar Naranjo. En julio de 2012, cuando se especulaba con su eventual asesoría, el diario La Jornada publicó una nota en la que lo vinculaba con carteles de la droga en Colombia. En dicha oportunidad, Naranjo acusó una “persecución en su contra” y se defendió afirmando: “He vivido en Colombia 36 años como policía. Si existe algún oficial que haya capturado más ‘narcos’ que yo (se calcula que unas 1.400 personas vinculadas a la mafia durante su gestión), que me lo digan. Mi vida está basada en resultados”.

 

 

 

dalarcon@elespectador.com

@Motamotta

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