El papa Francisco canonizó este domingo en la basílica de San Pedro (Vaticano) a Dulce Lopes Pontes. Con el acto, en el que también se hizo lo propio con el cardenal John Henry Newman, sacerdote converso del anglicanismo, y tres mujeres más de otras latitudes, Lopes Pontes se convirtió en la primera santa nacida en Brasil. “Si la Hermana Dulce estuviera viva, estaría en la Operación Lava Jato”, bromeó hace poco un comediante brasileño, haciendo referencia a su cercanía con Norberto Odebrecht y el escándalo de sobornos que enloda a gobiernos de todo el continente.
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La nueva santa latinoamericana, cuyo verdadero nombre era Maria Rita Lopes, nació en 1914 y perteneció a la congregación de las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios. Lopes fue proclamada santa este domingo ante numerosos obispos, religiosos y misioneras de su país que asistieron al sínodo para la defensa de la Amazonía, convocado por el papa en búsqueda de materializar su encíclica Laudato Si, que invita a la protección del medio ambiente.
Frente a la fachada de la icónica basílica, lucía un enorme retrato de la misionera, en compañía de los otros cuatro nuevos santos. La Hermana Dulce, como es conocida en su país, entregó su vida al servicio de los necesitados y desarrolló la organización Obras Sociales Hermana Dulce, en su natal pueblo de Salvador de Bahía. A través de esa caridad, fundó hospitales y una red de apoyo social que dirigió hasta su muerte en 1992, a los 77 años de edad. Todo, con donaciones de poderosos de Brasil, entre los que se destaca Norberto Odebrecht.
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La religiosa figura en su biografía oficial como la creadora de la Unión de los Trabajadores de San Francisco, un movimiento cristiano de trabajadores. Asimismo, trabajó y recogió donaciones para construir el hospital de Sant’Antonio, a cuyo acto de fundación (en 1960) acudió el fundador de la constructora multinacional que pagó sobornos en varios países de América Latina para hacerse a obras públicas.
Así lo revela el periodista Graciliano Rocha, autor de la más reciente biografía de la nueva santa brasileña. En el libro «Hermana Dulce, la santa de los pobres», Rocha cuenta también que fue Odebrecht el que convenció al gerente del Banco de Brasil para que le diera un préstamo a la religiosa, con el que se construyó el un edificio para el Círculo Obrero de Bahía, según cuenta El País, de España.
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Rocha le explicó al diario español, “en mi investigación, no encontré a ninguna autoridad que le hubiera dicho ‘no’ a la Hermana Dulce”. Pero “tampoco encontré ninguna ocasión en que hubiera pedido un favor personal para ella o su familia, un empleo para un pariente, nada de eso”, agrega el autor, que asegura haber realizado más de cien entrevistas en Estados Unidos, Brasil e Italia, a las personas que convivieron con ella.
El propio nieto de Norberto Odebrecht, Eduardo Odebrecht de Queiroz, reveló en 2015, cuando asumió la dirección de la Fundación Odebrecht, la cercanía de su abuelo con la organización de la religiosa: WMi abuelo visitaba el Hospital Hermana Dulce, en Salvador, y el Orfanato de Hermana Dulce, en Simões Filho, en Bahía, los domingos. Siempre me invitaba a acompañarlo y me mostraba cómo era importante observar las necesidades y carencias de las personas para saber cómo actuar y cómo ayudar».