El exgeneral serbiobosnio, Ratko Mladic, enfrenta mañana su primer día de juicio ante el Tribunal Penal internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY). El proceso que se abre está cargado con dolorosos recuerdos, aún frescos en la mente de los familiares de las miles de víctimas de la guerra de Bosnia, concluida con el Acuerdo de Dayton en 1995. Muchos esperan que se haga justicia en uno de los juicios más relevantes ante el TPIY de los últimos años.
La más grave de las acusaciones se refiere a la matanza de Srebrenica, en el este de Bosnia, en 1995. El enclave bosnio-musulmán de Srebrenica estaba protegido por los «cascos azules» holandeses cuando una ofensiva de fuerzas serbobosnia, supuestamente comandadas por Mladic, acabó en la vida de 8.000 musulmanes varones. Esto creó una especie de trauma colectivo en Holanda, donde esa masacre fue objeto de una investigación que provocó en 2002 la caída del Gobierno del laborista Wim Kok en su segunda legislatura.
Se trata del crimen de genocidio más grave cometido en suelo europeo desde el Holocausto judío en la II Guerra Mundial, según el TPIY. Todavía son conocidas las imágenes de televisión de ese año, en las que aparecía Mladic pavonéandose ante los tanques serbios después de haber entrado en el lugar, regalando caramelos y golosinas a los niños, para intentar ofrecer ante las cámaras de medio mundo allí presentes una supuesta pose amable.
Además de la matanza de Srebrenica, Mladic también comparecerá por el asedio de Sarajevo, la capital de Bosnia-Herzegovina, que soportó inclementes bombardeos y una actividad incesante de francotiradores. Ambas acciones cobraron la vida de más de 11.000 personas. En las mentes de muchos sobrevivientes permanecen las imágenes del baño de sangre provocado en febrero de 1994 por el impacto de un obús serbio en el mercado de Markale en el centro de Sarajevo, con 68 muertos, y la de Mladic y Karadzic simulando disparar un cañón desde una de las colinas que rodean la ciudad en signo amenazador y desafiante.
Estos hechos hicieron de Mladic uno de los criminales más buscados por la justicia internacional hasta que fue capturado en 2011, 17 años después de que el tribunal publicase en 1995 la primera acusación en su contra y 20 años después de que estallase la guerra en Bosnia.
El exmilitar se ha declarado siempre inocenjte y , apoyado por su defensa, a intentado obstaculizar el inicio del juicio. Repetidas veces ha solicitado más tiempo para que sus abogados preparen la defensa, la última vez con una moción de urgencia en la que sus representantes legales piden seis meses de prórroga para poder estudiar documentos según ellos «entregados a destiempo» por la fiscalía. «La defensa solicita respetuosamente que no comience el juicio hasta dentro de seis meses o que la fiscalía no pueda usar en el juicio los documentos, o testigos, entregados o revelados tarde a la defensa», se lee en esa moción, entregada ayer. Mladic también ha recusado al presidente de la sala, el juez Alphons Orie, por considerar que su nacionalidad holandesa no le permite ser imparcial. Sin embargo, el presidente del tribunal, el magistrado Theodor Meron, rechazó hoy esa moción al considerarla sin base suficiente, según indicó el TPIY en un comunicado
En la primera vista de mañana tomará la palabra la fiscalía con sus alegatos iniciales, en los que expondrá el contexto en el que se produjeron los 11 cargos de crímenes de guerra y lesa humanidad contenidos en la acusación. La exposición de los fiscales se prolongará hasta el jueves.
La fiscalía, dirigida por el belga Serge Brammertz, que cuenta con un total de 200 horas para exponer su caso, presentará durante el juicio los testimonios de 411 testigos, siete de los cuales se personarán en la sala y el resto expondrá sus declaraciones por escrito, si bien 141 testigos están dispuestos a ser careados por la defensa de Mladic.
Brammerz intentó que el juicio se dividiese en dos procesos, queriendo empezar por el referido a la matanza de Srebrenica, donde recae el cargo de genocidio contra Mladic, pero los jueces rechazaron su petición al estimar que podría perjudicar la preparación de la defensa del acusado. También a petición de los magistrados, el fiscal tuvo que reducir considerablemente la acusación, que a pesar de mantener los once cargos iniciales, redujo el número de lugares en los que presuntamente se perpetraron los crímenes.
La salud de Mladic, de 70 años, también ha despertado preocupaciones por la continuidad del juicio tanto en magistrados como en la fiscalía, pero tras haberse recuperado de una neumonía y haber sido operado de una hernia inguinal mientras ha estado detenido en La Haya, parece que su estado de salud- padece dolencias renales- se encuentra estabilizado.