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HRW exige el cese de las detenciones de disidentes en Tailandia

Esto, después de que retiraran el pasaporte al exministro de Educación, Chaturon Chaisaeng, por los mismos motivos.

EFE
10 de septiembre de 2015 - 10:16 p. m.
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  Human Rights Watch (HRW) exigió este jueves a las autoridades de Tailandia que pongan fin a la detención de disidentes, tras el arresto de un exministro del gobierno depuesto en el golpe de Estado de 4014 por criticar a la junta militar.

Las autoridades admitieron ayer que mantienen bajo custodia e incomunicado en una base militar al exministro de Energía, Pichai Naripatapan, para un «ajuste de actitud» después de que este se negara a cesar sus críticas al gobierno.

También reconocieron la detención de Karun Hosakul, otro miembro del Phuea Thai, el partido del gobierno depuesto, días después de que retiraran el pasaporte al exministro de Educación, Chaturon Chaisaeng, por los mismos motivos.

«La junta militar sigue su uso de arresto arbitrario y detención secreta para intimidar y silenciar a la gente que critica el gobierno militar pacíficamente», dijo el director de HRW, Brad Adams, en un comunicado.

«A medida que la junta refuerza sus poderes dictatoriales, el clima de miedo en Tailandia se intensifica», añadió.

El primer ministro y jefe de la junta, Prayuth Chan-ocha, no solo justificó los arrestos sino que advirtió con una escalada de medidas para acallar a sus críticos, incluidas más detenciones, la retirada de pasaportes e incluso «poner esparadrapo en la boca».

«A los políticos y partidos que siguen hablando, si no me difamáis os dejaré tranquilos pero si seguís atacando al gobierno, os pregunto, ¿quién os dejaría hacer esto?», dijo Prayuth en declaraciones recogidas por el portal Khaosod.

Desde que tomó el poder en mayo de 2014, la junta militar a detenido a centenares de políticos, intelectuales y activistas contrarios al golpe de estado.

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La mayoría de ellos fueron retenidos incomunicados en bases militares para lo que la junta califica como «ajustes de actitud», y fueron liberados tras ser forzados a firmar una declaración en la que se comprometían a renunciar a cualquier actividad política.

«El compromiso de la junta de respetar los derechos humanos a demostrado ser vacío de contenido. El general Prayuth debería ordenar de inmediato el fin de los arrestos arbitrarios, la detención secreta y liberar a los detenidos», dijo Adams

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