Tras su pasaje mortal por el Caribe, el huracán Irma se había debilitado el lunes a tormenta tropical en Estados Unidos, aunque continuaba azotando Florida, donde forzó masivas evacuaciones y 6,2 millones de personas seguían sin electricidad.
En Cuba, a solo 150 km del extremo sur de Florida, el balance era más grave: al menos 10 personas murieron electrocutadas, ahogadas o por el derrumbe de edificios, según las autoridades, que informaron sobre «severos» daños de infraestructura e inundaciones.
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Con esta cifra suman 40 los muertos por Irma, al agregarse los 27 reportados en el Caribe en territorios de Francia, Holanda, Reino Unido y Estados Unidos, así como en Barbuda. Otros tres murieron en Florida por accidentes de tráfico causados por la tormenta.
Irma, que avanzaba sobre Florida en dirección norte-noroeste, seguía registrando intensas lluvias y vientos sostenidos cercanos a 100 km/h y los meteorólogos advirtieron sobre algunas ráfagas «con fuerza de huracán».
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«Quédense adentro, permanezcan seguros», tuiteó el gobernador de Florida, Rick Scott, al alertar de posibles marejadas ciclónicas e inundaciones en zonas costeras, en particular en varias áreas del sur y el centro de ese Estado, incluyendo la poblada región de Tampa.
Según los pronósticos, el ojo de la tormenta estará cerca del suroeste de Georgia en la tarde del lunes, y se moverá hacia el este de Alabama el martes, cuando se espera que Irma se degrade a depresión tropical.
A limpiar Miami Unos 6,3 millones de personas en el sureste de Estados Unidos fueron ordenados a evacuar por Irma, lo cual provocó uno de los mayores éxodos de la historia del país.
Como estaba pronosticado, Irma impactó el domingo por la mañana como huracán categoría 4 en una escala de 5 en los Cayos al sur de la península, y por la tarde volvió a tocar tierra en Marco Island (oeste), pero con categoría dos.
Hasta el lunes por la mañana, unos 6,2 millones de clientes estaban sin electricidad en Florida, según las autoridades, y la empresa de energía FPL había reportado el cierre de uno de sus dos reactores nucleares.
En Miami, la mayor ciudad estadounidense en la trayectoria de Irma, brillaba el sol y encargados de limpieza empezaban a apartar ramas, escombros y letreros de calles caídos en el centro y en el distrito financiero de Brickell.
Serpientes y caimanes En Bonita Springs, en la costa suroeste de Florida duramente impactada por Irma, grandes áreas estaban inundadas y la ciudad seguía sin electricidad. Algunos trataban de llegar a sus hogares caminando con el agua por la cintura, mientras que otros remaban en canoas.
«No creo que pueda llegar a casa. Me gustaría (…) pero parece que hay unos tres pies (un metro) de agua por lo menos, y mis botas son sólo de un pie de profundidad y no me gusta el agua fría», dijo a la AFP Sam Parish.
También brillaba el sol en esa localidad, pero las calles estaban completamente bloqueadas por las ramas y parecía haber miles de árboles derribados.
El alcance del desastre en los Cayos de la Florida no estaba claro el lunes. «Voy con la Guardia Costera a ver los Cayos, oí que hay daño significativo justo donde el ojo de la tormenta golpeó», dijo el gobernador Scott a la cadena de televisión NBC.
La mayoría de los residentes de los Cayos cumplió con las órdenes de evacuación obligatorias, pero otros optaron por quedarse a riesgo de vida por la tormenta.
El lunes, mientras los residentes empezaban a revisar sus casas, las autoridades advirtieron sobre líneas eléctricas derribadas, aguas negras sin procesar y fauna desplazada, como serpientes y caimanes.
– «Días duros» para Cuba – El presidente Donald Trump, que prometió viajar a Florida «muy pronto», aprobó la declaración de catástrofe natural que permite desbloquear fondos federales de ayuda a los damnificados.
El servicio meteorológico privado Accuweather estimó que Irma provocó daños por 100.000 millones de dólares y Harvey, que arrasó el estado de Texas (sur) hace unas semanas, por 190.000 millones, lo que equivale a 1,5 puntos del PIB estadounidense.
En Cuba, el menos 1,5 millones de personas fueron evacuadas, y el agua se adentró en algunas zonas de La Habana a más de 500 metros.
«Han sido días duros», reconoció este lunes el presidente Raúl Castro.