La tormenta Daniel golpeó el 10 de septiembre el este de Libia, provocando el colapso de dos presas. Las inundaciones dejan un balance de al menos 3.000 muertos y miles de desaparecidos. La ONU y la OMS están preocupados “por el agua contaminada y la falta de higiene”, posibles causales de un brote de enfermedades.