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Irán, cerca de la bomba atómica

Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica revela que ese país tiene componentes y capacidad para generar una explosión nuclear. Ahmadineyad niega que su programa nuclear tenga fines militares.

08 de noviembre de 2011 - 05:01 p. m.
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La filtración de un informe de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AEIA), que revela que el programa nuclear iraní ha avanzado en secreto hasta desarrollar la capacidad necesaria para ensamblar una bomba atómica, llega justo en el momento en que Israel, junto a Estados Unidos, ha considerado un posible ataque a las instalaciones nucleares del país persa, que advierte con duras represalias ante cualquier agresión extranjera.

Especialistas en energía nuclear y diplomáticos que accedieron al informe —que ya está en manos del Consejo de Seguridad de la ONU— y a Teherán, aseguraron a diarios estadounidenses que el régimen iraní sigue con el programa nuclear desde septiembre de 2003, aunque para entonces se pensaba que se había suspendido debido a la presión ejercida por la comunidad internacional, a las resoluciones de la AIEA que obligaban a Teherán a detener sus actividades de enriquecimiento de uranio y a los tratados que firmó con Francia, Alemania y Reino Unido para suspender el enriquecimiento del mineral.

David Albright, presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional con sede en Washington, indicó que desde 2003 Irán dispuso el dinero para la investigación en áreas de trabajo con armas nucleares escondidas en instituciones civiles.

El programa nuclear, que según el informe tendría una dimensión militar, habría contado con el asesoramiento de científicos extranjeros. Entre ellos el ruso Vyacheslav Danilenko, un experto en armas que en 1990 fue contratado por el Centro de Investigaciones en Física de Irán para dar capacitaciones sobre la construcción de detonadores de alta precisión que pueden generar una reacción nuclear en cadena. Expertos de Corea del Norte y el padre del programa nuclear de Pakistán, Abdul Qadeer Khan, cuyos diseños de un iniciador de neutrones fueron encontrados en Irán, también habrían estado involucrados. Según analistas, Estados Unidos está haciendo todo lo posible para detener el programa con estrategias como el virus cibernéticos Stuxnet, que atacó instalaciones militares iraníes y retrasó el programa.

Al parecer, los asesinatos de algunos científicos iraníes que participaron en el programa tendrían la misma intención. Dariush Rezai-Nejad fue asesinado a tiros en Teherán por dos hombres en motocicletas en julio de 2011 y Majid Shahriari murió en su coche bajo un bombardeo perpetrado en 2010.

Fuentes de inteligencia afirmaron al Washington Post que los líderes iraníes no han decidido si construirán armas nucleares, pero reúnen los componentes y la capacidad para ensamblar una rápidamente si así lo eligen. Albright concluyó que Irán “tiene información suficiente para diseñar y producir un artefacto capaz de producir una explosión nuclear” utilizando uranio altamente enriquecido.

El programa nuclear de Irán se inició en 1950 bajo el régimen del sha Mohammed Reza Pahlevi y con el apoyo de EE.UU. Desde entonces, los persas han insistido en que éste no tiene fines militares, sino civiles como la generación de energía, que evitaría el uso de petróleo y gas. Hacia 1970 Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear y, junto con EE.UU., planeó construir hasta 23 estaciones de energía nuclear en el país para 2000.

Tras la revolución de 1979 en Irán, las relaciones con Washington se fueron al piso. Irán supuestamente canceló su programa nuclear, pero lo reinstitucionalizó en 1982. Tres años después, con la publicación de un reporte de Inteligencia Nacional de la CIA, comenzó la preocupación por la posibilidad de que Irán estuviera tras la construcción de armas nucleares.

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La reciente controversia comenzó en agosto de 2002, cuando el Consejo Nacional de Resistencia de Irán reveló que se estaban construyendo instalaciones nucleares en Natanz y Arak, que no habían sido reportadas a la AIEA. En 2004, bajo la presión de la Unión Europea, Irán volvió a suspender el enriquecimiento de uranio. Pero el actual presidente, Mahmud Ahmadineyad, reinició el programa en 2005 y desató una crisis diplomática que sigue creciendo.

Ahmadineyad reiteró que su programa nuclear no tiene fines militares. El ayatolá, Ahmad Jatami advirtió al director de la AIEA, Yukiya Amato, que no debe perder su prestigio revelando documentos falsos dictados por Estados Unidos. Pero el informe de la agencia de la ONU, que estudia desde hace ocho años el plan nuclear iraní, despierta sospechas sobre los objetivos del programa de la República Islámica: “Aunque algunas de estas actividades pueden tener aplicaciones tanto civiles como militares, otras están específicamente ligadas al desarrollo de armas nucleares”.

La actividad nuclear iraní, ver infografía aquí

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