Para el gobierno de Ahmed Ahmadinejad, los culpables del peor atentado sufrido por la Guardia Revolucionaria en los últimos años, que dejó más de 50 muertos, están en Pakistán. Así lo aseguró el ministro iraní de Interior, Mustafa Mohammad Nayar, quien le exigió al gobierno paquistaní la entrega de los autores del golpe terrorista. Las palabras del ministro coincidieron con un comunicado del cuerpo de élite del ejército iraní, en el que promete una respuesta “demoledora”. “La negativa de Pakistán a la hora de entregar a los terroristas no podrá ser justificada de manera alguna. Las autoridades pakistaníes deben responder por el atentado en Sarbaz”, dijo el ministro del Interior.
Dos altos mandos de la Guardia Revolucionaria perdieron la vida en el atentado suicida, cuya autoría ha asumido el grupo extremista suní Yundulah (‘Ejército de Alá’). Irán acusa a Pakistán de ofrecer refugio a estos y otros grupos radicales que actúan en la inestable frontera entre los dos países, y a Estados Unidos de financiarlos. Islamabad niega los señalamientos e insiste en que está dispuesta a cooperar para frenar el terrorismo.
Este es el segundo atentado mortal que Yundulah perpetra en el Sistán Baluchistán, una conflictiva zona cuyo control está en manos de la Guardia Revolucionaria desde hace seis meses. Este lugar es la puerta de salida de la droga que se produce en Afganistán.