Quien lo habría dicho: basta solo un diminuto virus para poner en duda una vez más un sistema que lleva más de 60 años manteniendo a Europa unida y en paz. La salida del Reino Unido de la Unión subraya que hay algo que no funciona en el proceso de integración europea. Los ingleses nunca se han sentido completamente europeos y no están dispuestos a perder la relación que llevan cultivando con Estados Unidos por un proyecto que cada vez parece ser menos prometedor. Sin embargo esto no constituye una excusa para salir de la UE y perder los beneficios que los miembros gozan.
Según las teorías de integración internacional; un estado será parte de una organización internacional solo y exclusivamente si el beneficio neto del Estado miembro supera el beneficio que tendría él mismo actuando en solitario; los ingleses hicieron sus cálculos y actuaron en consecuencia. La frustración británica frente a parámetros migratorios, económicos, productivos y financieros impuestos fue el motor que inició el movimiento antieuropeísta.
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Hoy estamos poniendo a la UE bajo mucha presión internacional, desafortunadamente las instituciones europeas no siempre se han pronunciado como muchos de nosotros lo esperábamos. En Italia el coronavirus llegó el 30 de enero con dos turistas chinos, aunque la epidemia no se propagó a causa de ellos, los hospitales y la infraestructura italiana comenzaron a prepararse para enfrentar una emergencia sanitaria. Después de esto la situación en Italia fue solo empeorando mucho más respecto a los otros Estados miembros.
Mientras tanto la Europa que muchos esperaban que nos fuera a asistir se quedó muda ante una crisis sin precedentes. En esta circunstancia cada país decidió actuar como mejor creía, el caso italiano fue el de suprimir los vuelos con China. En una UE unida y competente se habría manejado la situación en forma conjunta ya que todos los estados tienen una frontera única, pero permitiendo que cada uno hiciera lo que considerara mejor. Ante tanta incertidumbre los italianos entendieron que esta emergencia debía enfrentarse sin el apoyo de Europa.
Es importante recordar que la salvaguarda de la salud humana no hace parte de las competencias exclusivas de la UE como podría ser la política monetaria para los estados cuya moneda es el Euro. Eso quiere decir que la UE no puede emanar un acto que tenga como único objetivo la salud o el sistema de salud público. No obstante, hace parte de las materias "paralelas" es decir que la UE tiene el deber de completar las políticas de la salvaguarda de la salud a través de una convergencia que permita la armonización de las disposiciones nacionales en materia.
Es normal que un gobierno se habría esperado una intervención de sus hermanos aliados en caso de necesidad. No fue así, los otros estados se limitaron a analizar la situación italiana sin promover un mecanismo de resolución de la crisis a nivel europeo. Italia estaba en las pantallas de todo el mundo, también en las de China, que tenía muy buenas expectativas para concluir la "ruta de la seda" en Europa en el 2019.
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Durante la segunda semana de cuarentena nacional, el gobierno chino anunció una disminución neta de casos nuevos, entonces comienzan a cerrar los hospitales que se habían construido para enfrentar la emergencia. El vacío que Europa había dejado en Italia era evidente, un país miembro tenía que enfrentar una emergencia nacional sin la ayuda de sus aliados económicos y comerciales. Solo después de unos días que se había declarado la emergencia nacional y en que la situación había empeorado en otros países de Europa, la presidenta de la Comisión Ursula Von der Leyen hizo un discurso explicando que en estos tiempos todos los ciudadanos europeos son italianos y que hará todo lo posible para mejorar la emergencia. Desafortunadamente ya era muy tarde, la negligencia europea era evidente y los chinos se habían dado cuenta que podrían mejorar las relaciones con Italia. Fue así que a distancia de dos días del discurso llegaron a Roma un grupo de especialistas chinos que trajeron consigo equipos y material necesario.
Para ese entonces la situación en los otros países era similar a la de Italia solo que con un retraso de unas semanas, fue solo ahí cuando se lanza un proyecto desde la Comisión para responder a la crisis. Una de las soluciones fue cerrar las fronteras, solución que Italia llevaba pidiendo semanas.
En estos días de cuarentena me pregunto si la UE existe solo para mantener el mercado interno y a la estabilidad del Euro o si el mismo sistema cree en la posibilidad de responder juntos y en forma coordinada a las exigencias que el mundo le impone a Europa. La impresión que las instituciones europeas le han dado al mundo es que así haya cogido de sorpresa a todo el continente, la acción de la Unión se vio solo cuando el virus estaba presente en todos los piases miembros y cuando ya era muy tarde para prevenir la emergencia. Esta respuesta negligente ha dejado en la península un gran vacío geopolítico donde los italianos son cada vez más hostiles a la presencia europea. Seguramente la ayuda que el gobierno chino ha dado a Italia es solo una forma de llenar esa laguna que se ha creado con lazos con Pekín.