Las imágenes describieron la tragedia: al devastador terremoto de 8,9 grados en la escala de Richter —el de mayor magnitud que sacude a Japón en los últimos 140 años— le siguió un tsunami con olas de hasta 10 metros que barrió literalmente el litoral del noreste del país. Las olas llegaron 5 kilómetros tierra adentro y arrastraron cuanto encontraron a su paso: viviendas, personas, barcos, y se teme que también se haya tragado cuatro trenes costeros.
Sólo en la población de Fukushima, unas 1.800 viviendas fueron destruidas y la policía aseguró que había cerca de 300 cadáveres en la playa de Sendai, capital de Miyagi, uno de los lugares que sufrieron con más fuerza el azote del tsunami. Un barco con 100 personas a bordo parece que fue arrastrado por la fuerza de las aguas y, según los últimos informes de las autoridades, hay dos trenes bala “desaparecidos”, uno en la localidad de Iwate y otro que viajaba entre las ciudades de Sendai e Ishinomak.
El gobierno japonés advirtió que el número de víctimas sería “extremadamente alto”. El balance oficial cifra en 530 los desaparecidos y la Policía señala, además, que al menos 722 personas resultaron heridas. Sin embargo, se teme que la cifra de muertos pueda llegar al millar, informó la agencia de noticias Kyodo citando al Ministerio de Defensa.
El gobierno envió 8.000 militares para las labores de rescate a las áreas afectadas, sobre todo las provincias de Miyagi e Iwate. Pero la tensión se concentra en los alrededores de la central nuclear de Fukushima-Daiichi, cerca de Tokio, en donde entre 3.000 y 6.000 personas fueron evacuadas por temor a que el nivel de radiación crezca demasiado, por la falta de electricidad y se produzca una fuga radiactiva.
El terremoto destruyó edificios, provocó incendios y paralizó el transporte en el noreste de Japón, mientras en Tokio los edificios temblaron y se suspendieron las comunicaciones ferroviarias y el metro, por lo que centenares de miles de personas se quedaron bloqueadas sin poder regresar a sus casas.
En plena madrugada, una nueva alerta de tsunami se activó para toda la costa oriental de Japón, mientras seguían sucediéndose sin pausa las réplicas del sismo.
Yasuhisa Suzuki, ministro consejero de la Embajada de Japón en Colombia, explicó que sigue habiendo sismos en Japón y por eso todo el sistema de transporte está paralizado, “para evitar que por causa de las réplicas mueran más personas en el metro, en los trenes o en los buses”.
“Yo nací en Kobe, al sur de Japón, y viví el terremoto de 1995. La verdad es que en Japón la gente no les teme a los terremotos, ya que están acostumbrados a ellos. Aquí el problema es que el epicentro fue en medio del mar y por eso se creó el tsunami, que borró comunidades costeras enteras en la región de Sendai. Nosotros no esperábamos olas de 10 metros de alto”, explicó.
Los japoneses esperaban con temor en refugios improvisados a que amaneciera. La luz del día los sorprendió con un nuevo terremoto de 6,6 grados en la escala de Richter en las provincias de Nagano y Niigata, Las autoridades lanzaron una nueva alerta de tsunami.