Las banderas ondearán a media asta y las funciones oficiales han sido aplazadas. Un total de 115 personas murieron el sábado cuando un camión cisterna de gasolina que se había volteado estalló mientras centenares de personas trataban de llevarse el combustible.
El gobierno dijo el lunes que el saldo de muertes era de 115, pero esa cifra muy probablemente aumentará. Casi 200 resultaron heridos en el incendio en Molo, unos 170 kilómetros (105 millas) al noroeste de la capital, Nairobi.
El gobierno envió bolsas para cadáveres y suministros médicos al área, además de más médicos a los abrumados hospitales, donde algunas víctimas yacían en el suelo.
Se piensa que un cigarrillo inició el incendio en momentos en que la policía trataba de controlar a la multitud de aldeanos.
Otro incendio la semana pasada en un supermercado en el centro de Nairobi mató a casi 30 personas. Los testigos dijeron que tomó más de una hora para que los bomberos llegasen al lugar, pese a que el supermercado está en el centro de la capital.
Las mangueras de los bomberos, llenas de agujeros, se quedaron sin agua, mientras que centenares de transeúntes trataron de apagar las llamas.
Las autoridades seguían investigando las causas de ese siniestro. Mientras tanto, la Cruz Roja de Kenia dijo que los análisis de ADN de las víctimas más gravemente quemadas comenzarán esta semana y llamó a padres y hermanos de víctimas a proveer muestras.
La organización dijo que la cifra de muertos era 28, pero que otras personas seguían desaparecidas.