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La batalla de los desplazados

Los conflictos de países como La República Democrática del Congo, Siria y Pakistán, ya dejan alrededor de un millón de desarraigados en las últimas semanas.

22 de mayo de 2012 - 05:29 p. m.
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El desplazamiento forzado es una de esas consecuencias irremediables de las guerras. Y en la República Democrática del Congo sucede desde hace tiempo: las familias son inocentes, pero sus ranchos están ubicado justo en el medio: de un lado disparan los enemigos y del otro sus rivales, o viceversa. El último mes ha sido fértil para esta manera de violencia, que obliga a huir a las personas para evitar encontrar una bala perdida o que las amenazas de los unos o de los otros se cumplan.

Desde el mes de abril, los combates se han intensificado en la región Kivu del Norte, cerca de la frontera con Ruanda. Diversas ONG´s calculan que en la última semana al menos 5.000 han tenido que cruzar al país vecino: el Ejército Nacional combate a las rebeldes de Bosco Ntaganda, y Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda viven en constante batalla con las llamadas milicias congoleñas Mai Mai.

El resultado de la violencia ha sido nefasto para el desarraigo: según la ONU, 240.000 personas fueron desplazadas entre diciembre de 2011 y marzo de 2012 en la República democrática del Congo en un país que acumula casi dos millones de desplazados desde el año 2000. Poco ha podido hacer la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en este país, bautizada como (MONUSCO).

Lastimosamente, en Congo no es el único país con este problema. De nuevo ONU estima que en casi 15 meses de guerra civil en Siria 230.000 personas han tenido que desplazarse para no morir y alrededor de 60.000 se han visto obligadas a cruzar la frontera hacia Turquía y el Líbano.

El desastre continúa en Pakistán también. En el noreste del país, limítrofe con Afganistán, alrededor de 260.000 han tenido que pedir ayuda a ONGs al declararse víctimas de desarraigo. Dicha zona, es un campo de batalla constante entre las fuerzas oficiales y las milicias talibanes que merodean los terrenos. De acuerdo con la ONG Save the Children, de continuar la ofensiva, la cifra puede llegar rápidamente a los 600.000 desplzados, 300.000 de ellos niños.

Ningún número es alentador, menos cuando los registros dicen que las guerra en Libia, que culminó con la caída de Muamar Gadafi dejó 500.000 desarraigados. Lo más triste de la historia, es que al juntar todas estas tragedias, ya no es posible hablar de miles de víctimas. Los conteos ya se llevan en millones.

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