En un nuevo intento del mandatario norteamericano, Donald Trump, por reducir la cantidad de migrantes que ingresan a su país, lanzó su ofensiva contra Guatemala, que en una primera instancia se había negado a convertirse en un tercer país seguro.
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Trump se ha encargado de presionar a los gobernantes de la región con el fin de que cedan ante sus exigencias y reciban de antemano a cientos de solicitantes de refugio. Incluso, llegó a congelar cientos de millones de dólares que estaban dispuestos para brindar asistencia en el desarrollo de Centroamérica.
El último caso conocido fue el de Guatemala. El pasado viernes, el mandatario norteamericano anunció inesperadamente que EE.UU. había firmado finalmente un acuerdo con el país centroamericano. Sin embargo, la noticia no cayó nada bien, ya que la Corte de Constitucionalidad (máxima instancia judicial de Guatemala) había indicado desde julio que la suscripción a tal acuerdo no era viable.
Aunque no se han dado a conocer muchos detalles sobre el acuerdo hay algo seguro: los solicitantes de asilo que viajen hacia EE.UU. por Guatemala tendrán que solicitar refugio primero allí. Ante esto, los expertos coinciden en que el país centroamericano carece de condiciones, infraestructura y recursos económicos para acoger a los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.
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Por eso, la oficina del Procurador de los Derechos Humanos en Guatemala, Jordán Rodas, anunció el lunes que dos recursos de amparo contra el acuerdo fueron presentados ante la Corte de Constitucionalidad. El primero busca que no entre en vigor el acuerdo y, el segundo, pide la destitución del ministro del Interior, Enrique Degenhart, pues consideran que no tenía la facultad para firmal tal acuerdo con el secretario interino de Seguridad Nacional de EE.UU., Kevin McAleenan, en nombre del Estado guatemalteco.
Por otro lado, el Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional “tendrán que certificar que Guatemala tiene un sistema de asilo completo y justo, y que puede proteger a los solicitantes de asilo de otros países si Estados Unidos los envía a esa nación”, informó el New York Times.
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Frente a esto, expertos coinciden en que Guatemala no es un país seguro ni puede cumplir con los requisitos necesarios que exige el tratado.
«El Estado de Guatemala no tiene las condiciones para recibir a los migrantes, no puede ni atender a los propios guatemaltecos», afirma a la AFP Mauro Verzeletti, director de la Casa del Migrante, institución adscrita a la Iglesia católica.
Según Verzeletti, Guatemala carece de recursos económicos para brindar seguridad, trabajo, educación, salud y vivienda a miles de migrantes -principalmente de otros países centroamericanos, pero también de África o el Caribe.
Por ejemplo, Verzeletti considera que el país no podrá atender a los niños migrantes que viajan sin compañía de adultos, toda vez que casi el 50% de los guatemaltecos menores de cinco años sufre de desnutrición crónica.
«En Guatemala hay analfabetismo, desnutrición crónica en niños y desempleo. La pregunta es de dónde van a sacar esas fuentes de empleo y dar vida digna a los migrantes», cuestionó Edie Cux, coordinador de Acción Ciudadana, capítulo local de Transparencia Internacional.
Sobre la misma línea, otras instancias como Amnistía Internacional, la ONG Refugees International y la coalición Refugio para las Familias también cuestionaron el tratado al señalar que vulnera derechos de los migrantes.
Pero Estados Unidos, principal socio comercial de Guatemala, ha presionado* por lograr el acuerdo. Aunque Guatemala define lo firmado como un acuerdo de cooperación relativo «al examen de solicitudes de protección», la Casa Blanca aseguró que se trata de un acuerdo de tercer país seguro.
En este sentido, quienes lleguen a Estados Unidos en estas condiciones serán devueltos por las autoridades norteamericanas a Guatemala para así aliviar el sistema migratorio estadounidense.
Si la medida se implementara, migrantes provenientes en su mayoría de Honduras y El Salvador tendrían más difícil su solicitud de asilo en Estados Unidos. Pero también solicitantes de otros lugares de América Latina y el mundo que viajan por tierra hacia el norte y deben pasar por Guatemala.
El acuerdo fue firmado el pasado viernes en Washington por el ministro del Interior de Guatemala, Enrique Degenhart, y el secretario interino de Seguridad Nacional estadounidense, Kevin McAleenan.
*Con información de AFP