Una carretera de 300 kilómetros, financiada principalmente por Brasil y cuyo trazo atravesará el parque ecológico Tipnis, una zona en pleno centro del país rica en flora y fauna y donde habitan desde tiempos ancestrales varios pueblos nativos, tiene a la administración de Evo Morales viviendo una de las crisis más graves de todo su gobierno. Desde hace un mes, un grupo de indígenas comenzó una marcha que pretende llegar hoy a La Paz, para protestar por la construcción en la reserva ecológica. En su recorrido, los indígenas han protagonizado violentos enfrentamientos con la fuerza pública. El sábado, cuando la marcha se acercaba a la población de Yucuno, el ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, se acercó a los indígenas para negociar. Pero, en vez de un diálogo, el canciller fue obligado a unirse a la marcha, que desbordó a la barrera policial que intentaba detenerla. En el país temen lo peor, pues ya un grupo de indígenas aliados a Morales anunciaron que les saldrán al paso a los indígenas de la marcha para evitar su avance hacia La Paz. En una medida desesperada, el Gobierno emitió anoche un comunicado en el que los invita a negociar. Morales también anunció la celebración de un referendo para definir la construcción de la carretera: “Vamos a consultar a los departamentos de Cochabamba y Beni, que ellos digan sí o no”. “La situación es complicada”, afirmó el defensor del pueblo de la región del Beni, Luis Revollo, quien dijo que “es necesario apaciguar los ánimos”.