La explosión que se registró este martes en un autobús de Jerusalén se debió a la detonación de un artefacto en la parte posterior del vehículo, informó la Policía tras la investigación preliminar.
“De la verificación de los artificieros de la policía se desprende que estalló un artefacto en la parte posterior del autobús que provocó heridas a la gente y el incendio en el autobús», dice un comunicado de la policía.
La nota no hace ninguna mención a los presuntos autores del ataque, que dejó un balance de 21 heridos, dos de ellos graves.
Antes de este pronunciamiento, la Policía había indicado que a Efe que se barajaban dos hipótesis: la posibilidad de una falla técnica en el vehículo que iba vacío, o la existencia de un pequeño artefacto en la parte posterior que afectó también al vehículo que iba detrás y a un segundo autobús, que pasaba a su lado.
La policía destacó también que en el lugar de los hechos no hay por ahora señales de metralla, algo que suele ser habitual en casos de atentados suicida.